Tamara's profileAqui Comienza una LEYEN...PhotosBlogListsMore ![]() | Help |
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November 30 Un Agradecimiento SinceroPues si, tengo que haceros llegar desde aquí mi agradecimiento. Desde ayer mi blog ha visto incrementado el número de visitas gracias a mi "Historía de una Estheriana".
Casi cien visitas acreditan vuestro interés. Os puedo asegurar que me habeís aportado seguridad y confianza. Muchas gracias a las que sois estherianas, y también a los que no lo soís.
No soy una escritora profesional. No todavía. Estoy intentando abrirme camino un mundo que es dificiíl de conquistar, pero que es mi pasión. He de reconocer que cada uno de los escritos que he presentado a concurso han pasado por la supervisión de un corrector de textos. Cuando escribo cualquier relato, sucede en mi persona un cambio drástico. Suelo ser una persona centrada, pero cuando escribo, no se explicaros, entro en una especie de trance, me dejo llevar por mi revoltosa musa que me hace fantasear con las más extrañas historias y los más inesperados finales. Y sin duda, cometo faltas ortográficas de las que a veces me río hasta yo. (Juanito, que paciencia tienes ... )
Me pareció algo preocupante al principio. Pensé que tantos años de estudio debieron haberme dado los instrumentos necesarios para luchar contra estas cosas. Pero luego, casualmente, tope con esto:
" ... Recibí muchas cartas, diciéndome más o menos : "Es evidente que no tiene usted ni idea de ortografía.". El comentario era totalmente injusto. Posiblemente mi ortografía no fuera perfecta, incluso hoy día, no puedo jactarme de eso, pero en aquel caso, la culpa no era mía. Lo q ue me pasaba es que tenía un carácter débil, era mi primer libro y suponía que ellos tendrían más conocimientos que yo."
El día en el que me encontré con este párrafo solte un suspiró de alivio. Si Agatha Christie, al final de su vida, en su autobiografía reconocía tener los mismos problemas que yo, la cosa no podía ser tan grave.
Sinceramente y bajo mi punto de vista, mi fuerte es transmitir, a través de la narración y la descripción historias cargadas de sentimientos. Soy una mujer creativa e inquieta que impide que la frialdad de las reglas "contengan" mi imaginación. Está claro que tengo muchas cosas que mejorar. Pero gracias a dios, soy joven, y tengo toda una vida para hacerlo.
November 29 Historia De Una EstherianaLa casa era pequeña, estrecha y oscura. Todo me parecía feo y carente de color, estaba embutida en un patio de vecinos donde no había vecinos y sobre todo, su propietaria era soberbia, poco amigable e intratable. Así, al menos, la veía yo cuando tenía nueve años. Era mi prima.
No le gustaban mis visitas, y corría a guardar las muñecas en sus cajas alegando que era mayor que yo y que mis dedos torpes podían estropeárselas.
A mi no me importaba mucho que me tratase de esa manera. Sobre todo, si aguantando el chaparrón podía colarme en su cuarto para para admirar los libros que estaban ladeados en la estantería.
La memoria no me deja recordar cuando fue que reparé precisamente en aquel ejemplar. Desde mis posición, ya que el libro estaba fuera de mi alcance, en las repisas más altas, sólo podía contemplar con curiosidad su lomo de tela azul celeste. ¿Qué cuentos podía albergar en su interior?.
Yo era una niña muy prudente, y pasaba verdaderos apuros para pedir cualquier cosa. El caso es que tampoco recuerdo cuando fuí capaz de reunir el valor para preguntar por el contenido que, visita tras visita, me dejaba fascinada por el mismo hecho de desconocerlo.
Uno de aquellos días, al llegar a la habitación dónde nada podía ser tocado, encontré que el volumen había desaparecido dejando un hueco solitario entre los demás.
- " Estoy en la escalera que baja al patio"
Cuando asomé la cabeza la encontré leyendo absorta, sentada unos peldaños más abajo. Parecía tan concentrada que me daba verguenza interrumpirla. Estirando el cuello ví que era el libro por el que tantas veces me había preguntado y que nunca me había atrevido a pedir.
Me senté unos escalones por encima de ella y permanecí observando, con la cara apoyada en los puños, los más bonitos dibujos que hubiera visto nunca. Las dos leíamos al mismo rítmo, yo a través de mis gafitas de metal verde y por encima de su hombro, y ella con el placer de tener el libro entre sus brazos.
En un descuido suyo me senté a su lado. Con aire de suficiencia me explicó que ella debía de ser Esther, la protagonista, pues también tenía pecas y el pelo castaño. Yo, por ser rubia, tenía que ser Rita.
Un mundo maravilloso de historias se abrió ante mí. ¡Pronto yo tendría trece años y me pasarían las mismas cosas que a la chica de las coletas!, seguro que también me gustaría un chico como Juanito.
No hace falta decir que en el momento en el que conocí a Doreen vi en ella reflejada a mi dichosa primita.
El mundo de Esther, desde entonces, comenzó a formar parte de mi propio mundo, uno particular y reducido, en el que yo soñaba con poder usar sujetadores, poder ponerme rulos, tener una mejor amiga, ser mayor e independiente para poder repartir periódicos, asistir a fiestas y ser partícipe de aventuras misteriosas con final feliz.
Me gustaba leer en el margen de las páginas el nombre de la maga de lindos dedos que había dado vida a aquella niña. La imaginaba como a una ninfa creadora de leyendas, como a un hada de los niños, con el corazón grande y comprensivo, que era capaz de transcribir mis deseos de infancia y adolescencia sobre un papel, gracias a la cara hermosa de una niña tímida llamada Esther. Lo que nunca pude imaginar, es que la encargada de transmitir todos aquellos sentimientos a través del dibujo era una mujer, una señora de carne y hueso pero poseedora de un don fuera de lo común, Purita Campos, dama de las acuarelas, señora de los pinceles y poeta del dibujo. El genio encantado de los tebeos para niñas tenía nombre de mujer.
Yo crecía, y aunque aquella niña que me mostraba su mundo asomándose con gracia a sus viñetas parecía quedarse atrás, nunca encontré anacronismos con mi propia vida. Al fin y al cabo, todas guardamos una niña en nuestro interior, y la mía siempre estaba encantada de reencontrarse con ese personaje.
A pesar de que la editorial Bruguera ya había quebrado por aquellos tiempos, recorrí mercadillos, visité librerías viejas, y allí donde los preciososo dibujos aparecían, yo era capaz de reconocerlos, y hacerlos míos. No me engañaban los diferentes nombres de las antiguas revistas: Lily, Jana, Gina o Pecosa. Todos tenían el inconfundible sello de Pura Campos, su esencia, sus exquisitos rasgos, las miradas brillantes y las sonrisas abiertas, dispuestas a hacerte participar, a integrarte en la historia que las páginas apenas eran capaces de contener, tan vivas como estaban.
Muchos años después, internet entró en mi vida. Y con él, la invitación del técnico instalador a que buscara aquella cosa por la que más nostalgia sintiera.
Y así descubrí que no estaba sola. Que más personas llevaban años preguntándose por el paradero de las amigas que teníamos en común: Esther, y su creadora, Purita Campos.
Esta, Pura, es la historia de una estheriana, pero hay muchas más, las de tantas niñas y niños, a los que encandilaste con tu obra, a los que hiciste soñar a través del tiempo y del espacio, a los que atorgaste el poder de la evasión, fomentando desde tu mesa de dibujo la imaginación de todos. Poniendo tu grano de arena para que cada uno de nosotros llevemos algo de tí. Somos muchos los que admiramos tu dedicación y los que agradecemos que hayas vuelto para quedarte. La semilla de tu esfuerzo da sus frutos en la comunidad "Esther y su Mundo" en donde apreciamos y valoramos tu esfuerzo y en donde la familia va creciendo con nuevos lectores y viejos conocidos.
Si pudiera dar marcha atrás en el tiempo, volvería de nuevo a la habitación de aquella casa estrecha, pequeña y oscura.Y ante la estantería le susurraría al oído a la niña que fuí:
- "¡No te impacientes!. Algún día podrás decirle al hada Pura cuánto te gustan sus dibujos..."
Tamara Dommarco
November 27 Expocómic de MadridHola a mis asiduos (vosotros sabeís mejor que yo quienes sois):
Este fin de semana tenía planeado ir al salón del cómic en Madrid. Pero he dejado para muy tarde la reserva del vuelo que tenía ya mirado, y al final me he quedado sin él.
Muchos de los que me conoceís sabeís de mi afición a los tebeos femeninos, sobre todo a los de Trini Tinturé y Pura Campos. Pertenezco desde hace años a un grupo de internet desde dónde se informa y reune a todas las admiradoras de estas dos artístas españolas que actualmente están reeditando sus obras en nuestro país a través de la editorial más importante del mundo del cómic en nuestros días, la editorial francesa Glenat.
El caso es que desde esta comunidad dedicada a "Esther y su Mundo", y por iniciativa de una de sus componentes, Maria del Carmen, este sábado por la tarde se le va a hacer entrega a Pura de un libro homenaje en el que han participado con fichas y fotos muchos de los incondicionales de su obra.
Me han dado la oportunidad de colaborar con un relato en el mismo. Y decidí ambientar el relato en una base autobiográfica novelada. Quise también dejar constancia del papel que ha desarrollado la nombrada comunidad desde que a una chica llamada Esther se le ocurrió la maravillosa idea de crearla, recogiendo sus nostalgías, los sentimientos que ella había descubierto en la lectura de estas historias; lanzando un llamamiento a través de la red para que todas las seguidoras tuviesemos un lugar acogedor en el que reunirnos.
Fueron muchas las que fuimos llegando a la página. Yo he tenido la suerte de encontrar una gran amiga y muchas chicas con las que poder contar siempre. Es como la vida real, un marco lleno de contrastes, de acuerdos y desacuerdos, dónde se comparten alegrías y también penas. A veces incluso quieres hacer partícipe a los demás de tus ilusiones o de tus rutinas.
A través de esa página he podido también conocer y estrechar lazos de amistad con Trini Tinturé, lectora incansable de mis manuscritos, crítica positiva de mis obras, siempre con palabras dulces y amables para regalarme al oído, prestamista de ilusión y especialista en impulsarme a seguir mi camino dentro de las letras. Conocerla fue una ilusión, pero ser digna de su amistad, es todo un honor.
Somos muchas las que no vamos a poder asistir a este homenaje a Pura Campos. Por eso, he pensado compartir con vosotras, a través de este, mi humilde blog, este sencillo relato dedicado a Pura Campos, la "Historia de una Estheriana".
El jueves, coincidiendo con la apertura del expocómic de Madrid, publicaré el relato no solo en espera de que le agrade a la autora de Esther, sino a cada uno de los miembros de la comunidad.
Tamara
November 22 Josefina, Araceli y AngelinaJosefina, Araceli y Angelina eran tres hermanas. La más pequeña de ellas era Angelina, y también la más fantasiosa e imaginativa. Vivían en una hermosa casa de campo, lejos de la ciudad, pero muy cerca de la playa. Rodeadas por huertos, flores, árboles y animales. A Angelina le encantaba leer y escribir sus cortos pero encantadores relatos a la sombra del bosque de mandarinos que su padre había plantado para ella.
Solía sentarse ante los ventanucos de la segunda planta, con las manos sujetando su cabecita llena de lazos, para aspirar el profundo olor a mar. Como no había luz ni en la casa ni en las calles, solo podía intuir la presencia tranquilizadora del Peñón en la lejanía.
Josefina y Araceli eran muy bonitas. Y también más decididas. Cuando llegaba la hora de sacrificar al cerdo o a la gallina, la melena corta y lisa de Angelina se sacudía en una carrera. Se escondía bajo la cama de su madre y se tapaba los oídos cantando a viva voz. Su corazón sentimental se llenaba de pena y angustía. No podía soportar la matanza de animales que se llevaba a cabo en su casa con relativa frecuencia.
Se sentía segura en la alberca, comiendo los dulces higos nacidos en sus tierras y jugando con Perla, su perra color canela que la seguía a todas partes moviendo la cola.
Por eso no se dió cuenta de que sus hermanas ya eran lo suficientemente mayores como para salir a la busca de un pretendiente razonablemente bien situado. No en vano, eran señoritas bien educadas, guapas, sanas y con un buen apellido. Josefina y Araceli se internaban en los caminos de arena, elegantemente ataviadas con sus lindos sombreritos y sus guantes color gris perla. Y se dirigían a la ciudad, al café de moda, con la esperanza de ser cortejadas por los galantes caballeros de la ciudad.
Eso sí, siempre acompañadas por la pequeña y risueña Angelina, que con sus simpáticas ocurrencias siempre propiciaba el acercamiento de los jóvenes casaderos.
Pronto Angelina quiso tener también un par de medias de seda. Aun cuando a pesar de llevar tacones, todavía recogía su melena con un lazito.
La niña soñadora se convirtió en una dama encantadora, de mirada franca e imaginación inagotable.
Josefina y Araceli dieron muy pronto con pretendientes a fines, con dotes importantes que aportar al nucleo familiar.
Sin embargo, Angelina tuvo la inmensa suerte de dar con la que sería su alma gemela, y que era más pobre que las ratas. Un espigado muchacho, que muchos consideraban poco agraciado debido a sus protuberantes orejas de soplillo, pero con unos profundos ojos color miel, tan dulces como su propio corazón.
Angelina tuvo que esperar diez años para casarse mientras que sus hermanas, cuyos maridos poseían moderadas fortunas, pudieron abandonar la casa del Zabal con rapidez. Tuvo cinco hijos y toda una vida en la ciudad, en dónde añoraba su vida tranquila en el campo, su casa y sus recuerdos.
Josefina murió prematuramente, dejando toda una rama de la familia en Gibraltar, y Araceli quedó viuda muchos años después de haberse casado.
Angelina Guzmán Dommarco es mi madre.
Ha pasado una mala racha con su salud.
Ante su súplica no pude negarme, y aprovechando una visita de su hermana Araceli, la lleve a la casa de su infancia, donde solía jugar feliz con una ramita de jazmín prendida en el pelo.
Cuando la ví agarrada a la valla de las que fueron sus tierras, el corazón se me encogió en el pecho.
Y sin embargo, lo único que descubrí en su mirada fue un brillo pícaro y soñador. Por unos instantes, volvió a ser la niña que suspiraba bajo los mandarinos, imaginando cuentos en los que ella era la princesa.
November 21 La Cueva Inferior de San MiguelLo cierto es que ya estaba un poco cansada de caminar por aquellos pasillos oscuros e interminables, pero estaba convencida de que tenía que bajar y encontrar el escenario perfecto para el penúltimo capítulo XI.
Claro que no imagine que la visita iba a resultar tan agotadora!!!!
Partiendo de la abierta al público Cueva de San Miguel, tomamos un sendero de grava que descendía y bordeamos el precipicio de la ladera caminando, en busca de la entrada escondida de la gruta.
Esta cueva fue descubierta hace relativamente poco, durante las excavaciones de la segunda guerra mundial. Y queda en un nivel inmediatamente inferior al de la gran cueva.
Nos pertrechamos con linternas y cascos y bajamos la empinada escalera que nos llevaría al subsuelo. Me rompí el pantalón apenas comenzamos el descenso.
El esfuerzo físico que me supuso, creo que puede ser comparado con las pruebas de acceso al ejército profesional (hay que tener en cuenta que yo llevo una vida totalmente sedentaria), y hacía como catorce años que no subía por una cuerda. Y otros tantos que no practicaba la escalada. Aún así, el camino de ida no me resulto demasiado complicado, a pesar de que las suelas de mis botas resbalaban continuamente.
Admiré a Tito, que con casi 60 años, saltaba entre las rocas como una salamanquesa. El haz de su linterna nos señalaba continuamente nuevas y extrañas formaciones en las rocas.
El paisaje de allí abajo era espectacular. Cuando llegamos al lago subterráneo, me sentí llena de alegría. Todo aquel esfuerzo estaba cumpliendo mis expectativas. pdoía ver a mis personajes corriendo entre los salones de estalagmitas, podía seguirlos y guiarlos dentro de la historia. Había merecido la pena esperar tanto.
Fue todo un lujo observar de cerca todos aquellos colores, las grutas silenciosas y a la vez cargadas de historias de los visitantes del pasado.
Como he dicho, las caprichosas formaciones nos mostraron figuras casi fantasmagóricas (podeís observar en el albúm la "manita" perfectamente visible dentro de una hornacina de piedra).
Cuando culminamos el camino de ida, tuvimos que regresar. No he explicado que el camino esta señalizado por cuerdas e ilumindao por el propio Tito. El Gobireno de Gibraltar ha depositado en el el cuidado de aquella gruta, en la que el ha pasado media vida, observando cada detalle, registrando cada columna, cada formación ...
Despues de cerca de dos horas de mantener el tipo, a pesar de los contínuos resbalones y cortes en las manos, el camino de regreso me encontró sin apenas fuerzas.
Me caí dos veces y la última pared apenas pude escalarla, tuvieron que sacarme a pulso pues mis fuerzas flaqueaban a cada paso.
No hace falta decir que al día siguiente apenas podía moverme. Las agujetas se apropiaron de mis extremidades.
Y aunque "La Sarna con gusto no pica", si que mortifica, doy fe de ello. !
Os dejo mis fotos, He tenido que mejorarlas, ya que podeís imaginar la oscuridad que nos rodeaba allí abajo.
Juanito, el grande, también me ha cedido sus fotos...
Espero que lo disfruteís!!!
Tamara November 13 Los Túneles de La Segunda Guerra MundialMis fieles amigos,
Esta última visita a Gibraltar ha sido la más emocionante de todas. Comenzó a las tres de la tarde y apenas vimos la luz de nuevo hasta pasadas las ocho, cuando la oscuridad en el exterior ya se había extendido completamente.
Tito y su viejo Mercedes negro volvieron a estar a nuestra disposición.
Pertrechados con agua, comida, cuerdas y linternas, nos sorprendió ver que nuestro guía abría con sus propias llaves unas grandes puertas que daban acceso a la entrada de un énorme túnel.
Esta parte principal, que linda con la que actualmente está en uso por las fuerzas militares inglesas, no está abierta para el público.
La primera sensación que te invade es la de una soledad inquietante. El túnel, de varios kilometros, está levemente iluminado y atravesado por tuberias que suministran todavía hoy, agua al exterior.
La primera parada tuvo lugar en un cuartel general de brigadas. Tres de nosotros teníamos linternas, uno siempre quedaba a merced de la luz de otro visitante. A través de unos corredores sumidos en la más profunda oscuridad, dimos a desembocar en una amplia oquedad excavada en la roca. Aún se hallaba en pie el barrancón donde los altos mandos habían decidido situar su cuartel.
El puesto de mando era bastante siniestro. Cuando pregunté para que tenían ventanas esos pabellones (teniendo en cuenta que las abrías y te encontrabas al alcance de la mano la roca desnuda), me explicaron que no era para otra cosa que para impedir la sensación claustrofóbica de los que allí habían vivido.
No puedo explicaros el motivo, pero en esta ocasión no necesité la grabadora. Las paredes estaban cargadas de sensaciones, de miedos de otros tiempos, y no quería perder detalle de lo que mis ojos, mi vista o mi tacto pudieran transmitirme.
En honor a la verdad, esta parte de la travesía me pareció (o nos pareció a todos ) bastante tétrica.
Visitamos la cocina militar, donde hermosos peroles se estaban oxidando olvidados en una esquina, o los hornillos parecían haberse dejado de usar más de cincuenta años atrás.
Guiados por Tito, serpenteamos por los laberínticos túneles para ver los conductos de entrada y distribución de aire, los ventiladores de procesación de energía, o una central eléctrica que podría servir de escenario para una película del estilo de "Resident Evil", "Saw" o "House in haunted hill". El óxido, la dejadez y el olvido nos rodeaba a cada paso que dabamos y enrarecía el ambiente volviendolo como antes dije, inquietante.
La primera gruta que visitamos se hallaba en una encrucijada. La encrucijada de los espantos. El lugar de Gibraltar que más historías sobre apariciones sobrenaturales recoge. La última de las grutas descubiertas, poseedora de todas las características que ya vimos en la Cueva de San Miguel, fue recorrida por mi fiel escudero Juan. Yo me contenté con quedarme a la entrada, despues de que la propia piedra de la cueva me recibiera con una descarga eléctrica en la mano con la que intentaba sujetarme para iniciar el descenso.
La encrucijada de los espantos está encantada, o al menos eso piensa la señora cuyo padre, al que no conóció nunca, falleció en ella cuando desempeñaba su trabajo de minero. Siempre aparecen flores en la esquina principal de ese complejo.
Puede ser que estuviera ya un poco sugestionada, o quizás, no, pero lo cierto es que cuando ascendímos por un empinado y largo trecho de escalones hacía una zona superior, la visión del abandonado refugio anti - aereo me sorprendió e hizo que se me erizara el vello en más de una ocasión.
Creo que el miedo de las personas que un día corrieron entre aquellas muros de piedra desnuda para ocultarse, sigue impregnando aquella zona. Estuvimos en los salones de refugio, grandes estancias rodeadas por bancos de madera, el quirófano de urgencia, con su alicatado intacto pero amarillento y sus muebles de madera empotrados con las puertecillas abiertas, dónde aún se podían imaginar los utensilios quirúrgicos, las pilas ...
La zona de recogida y sumistro de agua, y los baños y letrinas abandonados llamaron poderosamente mi atención. Pero lo que aún fue más desconcertante, fue encontrarme con los pabellones de los militares que aun se hallaban en pie. He olvidado mencionaros que todo esto estaba a oscuras. No había más que la leve luz de nuestras tres linternas, y a nuestro alrededor, la completa negrura.
Después de una largo recorrido, en el que a la derecha encontrabamos la pared de granito y a la izquierda los restos de las literas de los soldados, divisamos una luz al final del túnel. Los túneles de la segunda guerra mundial abiertos para el turísmo ya estaban frente a nosotros.
Aunque por horario estaban cerrados, no hay puerta ni lugar que se le resista a Mr Tito Vallejo. Pude ver fotografías de los lugares por los que había estado caminando momentos antes. Los hombres y mujeres se habían acondidicionado a vivir allí como los topos a sus madrigueras, tanto civiles como militares. Con dispensarios, hospitales, zonas de ocio, primitivos conductos de aire acondicionado ... Toda una ciudad bajo el peñón, que según nuestro guía, no solo es capaz de albergar en su interior a toda la población de Gibraltar, sino también a la de La Línea ... curioso, ¿verdad?.
El "Jocks Balcony" volvió a regalarme una preciosa visión de la playa de levante y mi querida ciudad. ¡Y nos dió lugar a respirar aire frío por unos instantes antes de retornar a los corredores!.
Poco después, visitamos las baterias de defensa. Huecos en la piedra a modo de pequeños ventanales que antaño, dejaban asomar la boca de un cañón.
Lo más curioso de esta parte de la visita fue la pequeña habitación de paredes decoradas.
Y es que yo no sabía que era allí donde almacenaban a los condenados a la horca. Los colgaban en jaulas durante unos días, y después los ahorcaban desde aquel punto, que es el más visible cuando se entra a Gibraltar a pie. En el 1800 fueron muchos los que esperaron su condena en aquella habitación, y dejaron constacia de ello, grabando en las paredes con objetos punzantes su cruel e inevitable porvenir.
Después de todo esto, siendo las seis de la tarde más o menos, decidimos volver a recoger el coche, para dirigirnos a la entrada de la Cueva San Miguel. El sendero abrupto que desciende junto a ella es el que nos llevaría a la gruta inferior, en cuyo interior, unas escaleras descienden misteriosamente hacía las profundidades. A una dura jornada que no se como fuí capaz de superar debido a mi escaso potencial físico, pero que me hizo maravillarme ante la visión de lo que al instante supe, sería el escenario del
desenlace de "La Innombrable"... Os lo contaré todo en la siguiente entrada!
Por ahora, podeís disfrutar del nuevo albúm...
Tamara Dommarco.
November 06 Volvamos a los temas ImportantesPues si, es momento de regresar a los temas importantes.
La innombrable, mi primera novela de la que tanto os he hablado, está a falta de dos capítulos y la revisión final. Hoy he trabajado recopilando lo ya escrito y parece ser que sobrepasaré con creces las 300 páginas en DiA4. ¡Espero que exista más gente a la que, como a mi, les gusten los volúmenes de lectura consistentes!. Quedan correcciones, añadidos y supresiones por llegar, pero el fin se acerca a paso seguro.
Este sábado por fin ya ha quedado confirmada la cita para la ruta por los túneles de la segunda guerra mundial y la gruta inferior de San Miguel. Mi guía, Tito Vallejo, ex-militar de la marina inglesa recientemente jubilado, me ha advertido de que acabaré agotada después de arrastrarme por pasadizos durante más de tres horas. Ya le he dicho que no me importa en absoluto como de cansada me pueda sentir al término de nuestro encuentro. ¡Estoy deseando de que llegue el día para calzarme las botas de montaña!. Todo sea por el bien de la innombrable.
Y aunque siento una pena y un vacio inmenso cuando pienso que este mundo creado por mi, esta historia con la que he estado conviviendo tantos años, está a punto de concluir, me llena de ilusión ver satifecha mis inquietudes y haber dejado constancia de mi perseverancia y entrega al trabajo por otro lado, bien hecho.
Eso si, ¡ me doy cuenta de que soy una enganchada de las letras! Y por ese motivo, ya estoy construyendo la siguiente trama para mi segunda novela, es una maravilla pensar que podré ser capaz de crear otro contenido, con otros personajes y escenarios a los que haré vivir otras aventuras, a los que sumergiré en el misterio, a los que llenaré de vida con el fin de autocomplacerme y complacer a otros a través de su lectura.
¿Hay un trabajo mejor que éste?. Para mi, no.
La entrada de la semana que viene espero que vendrá cargada de fotografías de esta nueva y última expedición.
November 02 HalloweenEste año la fiesta de Halloween ha sido celebrada en mi entorno como se debe. Siempre he visto los especiales de las series americanas en los que se podía ver una gran algarabía en torno a la fiesta de todos los santos. En mi ciudad lo único que se hace es ir al cementerio a limpiar tumbas. ¡Benditos guiris!.
Nunca pense que viviría este día como tantas veces he visto hacer en la televisión al otro lado del Atlántico. Los niños desfilaron por la puerta exclamando ¡truco o trato!, luciendo sus vestidos de calaveras, brujas, vampiros y diablillos. Y repartimos caramelos durante dos horas, hasta tener que colgar un cartel avisando que se habían agotado. Los candiles recorrían los jardines de la urbanización y los gritos nerviosos de los niños resonaban por los senderos.
Confeccionamos tarjetas conmemorativas para la cena a la que fuimos invitados y cocinamos unos platos de cortesía para nuestra anfitriona Ana. También recibimos la vista de Laila y su madre, con las que vivimos un par de horas de lo más agradables.
Decoramos nuestra puerta con una sábana que pretendía ser un fantasma y que sostenía la típica calabaza.
Reunímos con detalle nuestros disfraces y nos reunimos en la calle con otros que, como nosotros, deseaban disfrutar de una noche de luna embrujada.
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