Tamara's profileAqui Comienza una LEYEN...PhotosBlogListsMore ![]() | Help |
|
March 31 Nuevo RelatoEL FUNERAL Nueva Semana. Y nuevo relato...
Sigo esperando la llegada del manuscrito original con correcciones editoriales basándome en el cual, llevaré a término los cambios a "El Legado De Molay". Tengo mucha curiosidad por ver esas anotaciones... Mientras tanto, os dejo con el más reciente de los relatos que he escrito. Se me ocurrió sentada en el banco de una catedral que suelo frecuentar en Gibraltar. No he tenido mucho tiempo para releerlo pero estoy sorprendida... ¿Sólo me lo parece a mí o tiene algunos tintes góticos? A veces sabes cómo empezar, pero nunca como terminará una historia...
“Algunas veces sucede que nos encontramos tan sumergidos en nuestro propio mundo, tan inmersos en nuestras obligaciones, responsabilidades y problemas, que a duras penas logramos subsistir en nuestra propia existencia, aquella que por azares del destino nos ha tocado vivir, aún cuando nunca habíamos querido construir un mundo cuya talla nos quedara grande. Me ocurre en demasiadas ocasiones. Y no sé explicar muy bien cómo. Pero lo cierto es que cada vez más a menudo camino sin rumbo fijo. No sé determinar si esto me satisface o por el contrario me angustia, Pero el caso es que lo hago. De noche, o de día, no importa la hora o la época del año. No importa si hace un calor sofocante o si la humedad se condensa en la punta colorada de mi nariz formando una casi invisib,le y menuda capa de escarcha. Andar sin rumbo fijo se está convirtiendo en uno de mis pasatiempos favoritos. Deambular y observar el devenir de los viandantes, esclavos del constante y seco martillear de los segundos que escapan de sus muñecas me hace quizás sentirme … ¿libre?. No me dejo atrapar por el inexorable paso del tiempo. No tengo a quién darle explicaciones sobre lo que hago. La única femenina que pernocta en mi casa se llama Soledad. Y no tiene cuerpo de mujer. Pero aquel último paseo nocturno no fue cómo los demás. - “¿Jóven?, sería tan amable de ayudarme a subir estas escaleras – me había marcado una serie de reglas inquebrantables, entre ellas, la primera y primordial, no dejar que mis viajes a ninguna parte se vieran interrumpidos por una absurda e insustancial conversación. Pero aquella voz entre suave y autoritaria no me había pedido ayuda. No. Me había ordenado que la ayudara. Por eso levanté la mirada del suelo y posé mi vista en ella. La anciana, vestida de negro y con un brillante tono rojo pintando sus labios estrechos me miró de hito en hito, extendiendo su mano enguantada en raso. Un collar de perlas de dos vueltas adornaba su cuello y su pelo, corto y gris, adornaba el pequeño óvalo de su cara, en la que brillaba una plácida sonrisa. Atraído por la calidez de sus ojos adelanté una de mis manos con lentitud, queriendo eludir su contacto al tiempo que me sentía arrastrado por la magnética fuerza de la menuda mujer. Ella se apoyó en mí, rodeando con su brazo el mío, y de esta guisa y en silencio, subimos peldaño a peldaño unas escaleras que parecían no tener fin. Cuando quise darme cuenta, caminaba por entre dos filas de bancos de la nave central de una Iglesia. Ella eligió el extremo de uno y se sentó. El trágico danzar de las llamas de las velas proyectaba su sombra parpadeante sobre los paneles de madera que revestían las paredes. El olor a cera llegó profundo a mis orificios nasales y sin saber muy por qué, me senté a su lado y seguí su mirada, fija al frente, dónde un féretro de un negro lustroso y elegante, descansaba ante el altar sobre un pedestal de frío metal. - ¿Es … un difunto? - ¿Qué te parece a ti? Me miró unos instantes con ojos divertidos y cruzó sus manos de raso sobre el regazo. Miré alrededor y no pude encontrar a nadie. Los bancos estaban desiertos, no había sacerdote, ni señoras rezando con las manos entrelazadas entorno a sus rosarios. Debía ser el funeral más solitario que se hubiera celebrado nunca. - ¿Era pariente suyo? Ella negó con un ligero movimiento de su cabeza sin dejar de mirar al frente. - ¿Un amigo, tal vez? - No. Se trataba de un total desconocido para mí – me aclaró – Pero considero que fue desgraciado y que tuvo un final bastante cruel. Por eso estoy aquí esta noche. - Comprendo. Un accidente. ¿De tráfico, tal vez? - Un suicidio. Un sudor frío perló su frente en el mismo instante en que un escalofrío sacudía cada una de las vértebras de su espalda. - El pobre hombre había perdido la cabeza por completo. Nadie sabe cómo, apareció paseando por las vías de un tren a altas horas de la madrugada, en mitad de una lluvia torrencial. El maquinista no pudo detener a tiempo el tren. No cesaba de repetir que todo el mundo sabía que el tren pasaba por la estación cada noche a la misma hora. - Tal vez no llevaba reloj. Quizás no le importaba demasiado el paso del tiempo ni sus consecuencias. Ella giró la cabeza y sus cortos cabellos plateados parecieron resplandecer en la penumbra de la Iglesia. Fuera, una ligera pero persistente lluvia comenzó a mojar las solitarias escaleras de la entrada. - Déjame darte un consejo. No dejes desangrarse el tiempo que te queda de vida. No pases por este mundo sin dejar tu huella. Boquiabierto la miré levantarse, alisarse el vestido y salir apresuradamente al exterior. Justo dónde había estado sentada, descansaba un sobre cerrado que llevaba escrito mi nombre en una esmerada caligrafía. Lo rasgué por un lado y un reloj dorado resbaló sobre mis rodillas. Le di la vuelta entre mis dedos y encontré una palabra grabada en su reverso: “Póntelo”. En aquel mismo momento, escuché un batir de alas. Y no supe distinguir de dónde provenía. Decidí que era el momento de volver a casa. Y atravesé la puerta para salir a la lluviosa noche. El agua caía a chorros desde mi sombrero y resbalaba sobre la tela de mi gabardina gris. Atravesé las calles oscuras pensando en la mujer de nombre desconocido. No me di cuenta de que la barrera del paso a nivel estaba levantada, ni tampoco me fijé en que los semáforos estaban apagados. Y sin embargo, tuve la fuerte necesidad de contemplar la esfera del reloj que se encontraba aferrado con fuerza a mi muñeca. Fue en ese instante cuando las luces del vagón del tren cayeron sobre mí como una fiera hambrienta. El viento que levantó al pasar a escasos centímetros de dónde me encontraba parado me pareció el mismo saludo de la muerte. Todavía tembloroso recordé la imagen del féretro; y supe que aquella noche había estado presente en mi propio funeral en compañía de mi ángel de la guarda. Después de muchos años, regalé aquel reloj a mi nieto, aunque nunca pude enseñarle la Iglesia en la que una noche, años atrás, había tenido lugar la experiencia más reveladora y a la vez más afortunada de mi vida. El solar estrecho y desnudo nunca había albergado un templo. La Iglesia en la que yo había asistido a mi funeral jamás había existido."
March 26 En SevillaEl lunes 24 estuve en Sevilla. Llegue por la mañana con el objetivo de visitar el Archivo de Indias, que tal vez sirva como telón de fondo a un fragmento de la nueva novela para la que ya estoy investigando. Mis cinco sentidos estaban reunidos en la búsqueda de nexos entre el citado edificio y los planes que tengo para mis futuros personajes. Visité el edificio antiguo, el llamado de “La Lonja” y también el moderno, en dónde se encuentra la sala de investigación. Ambos están unidos entre sí por un paso subterráneo; una antigua galería que partía del subsuelo del alcázar… Tuve la oportunidad de ser amablemente atendida por uno de los archiveros, que me dio bastante información sobre los documentos que se encuentran allí compilados. Y solicite el alta como investigadora cuyo número de expediente me permitirá realizar determinadas consultas a distancia. Sevilla estaba soleada y preciosa, (aunque reconozco que apenas tuve tiempo de admirar la belleza que me rodeaba), pues al mediodía tuvo lugar mi encuentro con el director de la editorial al que tantas veces he mencionado en estas páginas. Este tuvo lugar en un pub irlandés de la plaza de Cuba. Luego nos trasladamos a un restaurante argentino de la misma zona donde transcurrieron las aproximadamente cinco horas posteriores. Para lograr un resumen acertado sobre a lo que la publicación de “El Legado” se refiere, puedo deciros que los puntos positivos para seguir adelante con el proyecto parecieron pesar más que los negativos. Es decir, a mi entender, los cambios que la editorial demanda para aceptar la novela no son tantos ni tan difíciles de llevar a cabo. (Y mejor así , pues solo tengo un mes de plazo para acabar con este nuevo reto). Principalmente tengo que revisar los dos primeros capítulos, alterar la secuencia cronológica de los acontecimientos que en ellos tienen lugar, afinar el dialogado, detallar el perfil de un personaje e introducir uno nuevo. Entre otras muchas cosas, me ha parecido curioso que aquello que a mi entender podía no estar bien atado ha resultado pasar desapercibido o ha carecido de importancia para los lectores de la editorial. Tenía serias dudas en cuanto al desenlace que, según parece, han sido infundadas. Al menos los dos lectores que han leído “El Legado De Molay” no han encontrado incongruencias en el resto del escrito. Teniendo en cuenta que se trata de doce capítulos, prólogo y epílogo, yo misma había previsto tener que realizar aun más cambios. Se ve que los lectores son más benevolentes con mi trabajo que yo misma… En líneas generales, se trata de aportar más credibilidad a la historia. Por eso, el nuevo proyecto queda aparcado momentáneamente. Tengo un mes para lograr que el futuro lector se quede atrapado con la lectura de la primera página. Y desde luego, voy a hacer todo lo posible por conseguirlo. Por tanto, en un mes tendré un SI o un NO. Y pronto sabré si entrare a formar parte de la “factoría de monstruos” que este joven director está creando, rodeándose para ello de autores desconocidos… Mi musa se ha desperezado y bucea en un mar de fantasía. Es el momento de hacerla regresar al trabajo. Tamara Dommarco
March 17 Novedades Importantes
La semana pasada quedé para almorzar con el incomparable Tito Vallejo. Le debía un detallado resumen de “El Legado De Molay”. A pesar de que me ha ayudado con fotografías, documentación, visitas guiadas… a lo largo del año en el que conté con su colaboración, jamás supo a ciencia cierta cuál era el argumento de la novela que yo estaba escribiendo con tanta dedicación. Es por eso que hace dos semanas le llamé para invitarlo a almorzar (aunque al final la invitada fui yo, que engullí un suculento “steak pie” y un “death of chocolate” que todavía me arranca suspiros cuando pienso en el… ) El caso es que parece que mi ángel de la guarda, o mi musa, o… ¡Quién sabe quien! Me avisó con una campanilla de plata para que fuese ese dia, y no otro, cuando debía llamar a Tito. Durante el almuerzo me comentó que le habían llamado para hacer de guía de un afamado personaje de nuestra televisión española. - ¿Cómo? ¿Qué se va a rodar un “dutifri” en Gibraltar?,¿ Javier Sardá va a meterse en mis cuevas? – le pregunté atónita. - Y yo voy a ser su guía – me contestó con una amplia sonrisa, ufano. - No puedo comprometerte a que me lo presentes, pero tal vez podrías decirme en que hotel se está hospedando… ¡Qué casualidad! El hotel “Elliot” está a la vuelta de mi oficina, lo que hace que un “escaqueo” sea todavía más apetecible y cómodo de llevar a la práctica… Entonces una idea se fue abriendo paso en mi cabeza. Yo tenía que encontrar a Sardá y hablarle de mi novela. La semana pasada conocí de pasada a la primera parte del equipo de producción del programa. Fue un encuentro fugaz en el que quise venderme en cuatro palabras a las personas equivocadas. Un gasto de saliva innecesario. Pero es que claro, ni yo misma sabía hasta dónde podía llegar mi atrevimiento… Esta mañana hablé con Tito por teléfono. El sábado rodaron parte del programa en “Casemates Square” y el domingo Tito se llevó a Javier por los túneles de la Segunda Guerra Mundial. (Los mismos que podéis ver en el album que lleva ese título más abajo). El caso es que Sardá seguía a día de hoy en Gibraltar, Y … ¿Porqué no intentarlo, he pensado? ¿Porqué no acercarme y hablarle de mí? De mi novela, de la decisión editorial que me tiene en vilo? Por eso, esta mañana le pedí a Javier que me dijera que si que valgo. Y él ha aceptado de buen grado hacer un hueco para “El Legado De Molay” en el “dutifri” dedicado a Gibraltar. No quedaba sitio para imagen, por tanto, no podreís verme en el programa (cosa que me tranquiliza bastante), pero muy amablemente me ha ofrecido hacerme una voz en off en la que comentará el título y el nombre de la autora, o sea, mi seudónimo, que ya conoceis pues encabeza este blog y un breve resumen del argumento. ¡Y con esto me doy por satisfecha! Su compañera de viaje en este capítulo es Paz Padilla. Me ha sorprendido mucho comprobar que es bien guapa en persona… ¡Que poco le favorecen las cámaras de televisión! Ha sido amable y simpática a más no poder. (Aunque no pueda decir lo mismo de determinada señorita que la acompañaba). ¡Y qué decir de Jorge Salvador! (técnico de sonido del ya desaparecido programa “Crónicas Marcianas”), se ha negado a salir en las fotos por miedo, según Sardá, a parecer aun más gordo entre personas estilizadas. Ha sido nuestro fotógrafo. Hace un rato he estado en el hotel, para dejarle un detalle y una carta de agradecimiento en recepción. Supongo que la encontrara en la mesita de su habitación cuando regrese del rodaje. Esta tarde tengo que llamar a la productora del programa (su seudo-secretaria a un tiempo), para darle los detalles que precise sobre mi persona y mi trabajo literario, con el fin de que los guionistas puedan incluirlo en el programa. ¡Y estoy feliz! Pero no solo por esto, no. La ansiada llegada de la Semana Santa por fin se acerca a paso lento pero seguro, envuelta en olores de cirios prendidos e incienso quemado, envuelta en los profundos lamentos que cortan el cielo en forma de saetas. Hoy he comunicado con mi editor. Parece ser que hay noticias esperanzadoras para la publicación de “El Legado De Molay”. A falta de un segundo informe del lector, parece ser que en líneas generales mi trabajo les ha gustado, aunque se va a hacer preciso un profundo trabajo de revisión en los puntos que le editorial estime necesarios. ¡Eso sí! El lunes de la semana que viene tengo una cita con el director de la editorial en Sevilla, junto al Puente de Triana. Parece que vamos a tener un almuerzo de … ¿negocios? Aprovecharé el viaje para visitar el Archivo de Indias, en donde tengo intención de meter la nariz en busca de inspiración y escenarios para la próxima novela… Por cierto mi (si todo sale bien), futuro editor me aconseja que no me haga ilusiones con respecto a la participación de “Un Cuento Para Claudia” en la editorial Sm. A él le parece muy curioso y digno de suspicacias que siempre gane el premio un autor ya conocido… Os dejo con las fotos, de este, un día emocionante de mi vida… Y en breve un adelanto de lo que será “Dutifri: Gibraltar”, gracias a las fotos que el siempre gentíl Tito Vallejo tendrá a bien en cederme... Tamara Dommarco
En la foto también aparece Dylan Ferro, cantante del grupo Gibraltareño que un día se llamó "Melon Diesel" y que tras la separación de algunos de sus miembros (que se negaban a cantar en español), ha pasado a ser conocido con el nombre de "Taxi". March 09 Una de nostalgia...LAS LETRAS CON LAS QUE CRECÍ...Esta semana se me ha ocurrido echar la vista atrás. Haciendo un ejercicio de memoria, he conseguido organizar mis recuerdos con el fin de situar en una preciosa biblioteca imaginaria todos los títulos que me hicieron pasar en la infancia tan buenos momentos, aquellas letras con las que crecí, que me poseían durante horas en las que parecía no haber niña en la casa.Recuerdo terminar de almorzar para salir corriendo a tumbarme en la cama de mi hermana siempre con un libro entre las manos. Ya he mencionado otras veces que la casa de mis padres tenía un columpio y un rincón siempre bañado por el sol. El columpio desapareció, pero aún conservo mi lugar de lectura preferido en el jardín, al fondo, junto a la muralla cubierta de hiedra verde y gitanillas rosas.Es gracioso recordarme mirando a los paquetes de regalos durante mis cumpleaños, intentando descubrir en aquellas formas las tapas de un libro o un diario bajo el papel y las cintas de colores; deseando que alguien no se hubiera dejado seducir por el fácil recurso de comprarle a la niña una muñeca...Yo era demasiado educada como para rechazar un regalo ¡o para mostrar en público mi disgusto! , pero supongo que pronto mi entorno debió darse cuenta de que lo que más ilusión podía hacerme era un libro. Y tuve la gran suerte de que nunca me faltaron.Los dos primeros cuentos que recuerdo haber leído fueron “Pinocho” en una versión de Walt Disney y “Tom Sawyer”. El primero era capaz de recitarlo de memoria de principio a fin, el segundo lo gané gracias a mi disfraz de princesa (recargado hasta la saciedad) en la verbena del barrio de pescadores donde vivía mi abuela.Poco después conocí (gracias al amable señor del círculo de lectores y al dinero que desembolsaba mi padre cada mes), a dos de mis autoras favoritas de la infancia: Enid Blyton y Ángela Sommer-Bodenburg. Conocí primero la colección de “Los Cinco” (que me hizo desde entonces desear tener un perro como Tim) y poco después al “Pequeño Vampiro”, éste último causante de que no quisiera ir ni amarrada a la catequesis, ya que a esa misma hora ponían la serie de televisión alemana basada en la colección, de la que no pude ver ni un capítulo. Perdí las ganas de hacer la comunión por esta causa…A partir de ahí, me convertí en incondicional de Enid Blyton: “Los Siete Secretos”, “Las Gemelas O´Sullivan” y la serie de “Santa Clara”… Todos aquellos niños protagonistas de los libros tenían algo en común: vivían aventuras, tenían más libertad que yo para explorar el mundo y siempre les sucedían cosas interesantes. ¡Y yo quería ser como ellos!De aquella misma época, rondando los nueve años, otros libros que siempre permanecieron en mi mente fueron: “Nacida en Domingo”, la historia de un orfanato y una de las niñas que vive en él y que es adoptada por una madre un tanto atípica que la hace sentir la más especial de las hijas; “Papaíto Piernas Largas”, que cuenta la vida de una joven que vive en un colegio interno y cuyos estudios paga un misterioso personaje que ni ella misma conoce, “Mujercitas” (quién no ha sufrido por esas pobres hermanas, con sus humildes regalos de navidad, con Jo cuando se corta el pelo, con Beth cuando enferma…).Los cuentos de Andersen y Grimm con las bellísimas ilustraciones de María Pascual también me entretuvieron un tiempo, había llegado el momento de soñar con castillos, princesas y malvadas brujas. Con magia, hadas y encantamientos.Y llegó el primer libro naranja de la editorial “Barco de Vapor”. Aquel título, que todavía conservo y que leo de nuevo de tanto en tanto, es todavía hoy uno de mis favoritos. El argumento de “De profesión, fantasma”, me pareció original y divertido, y lo recomiendo a aquellos lectores, niños o adultos, que necesiten de una dosis de diversión. Después de éste, conseguí tener muchos más, pero sólo recuerdo con cariño de entre todos ellos a “Un lugar para Katrin”, la historia de una niña tímida acomplejada por tener un lunar de color chocolate en su carita.Otros libros que me ayudaron a hacer volar la imaginación fueron todos aquellos pertenecientes a la editorial Timun Mas de la colección "Elige tu propia aventura". Esa novedosa técnica de ser uno mismo el protagonista de la historia, siendo capaz de decidir a través de tus elecciones el desenlace de la misma lo he vuelto encontrar en un juego para nintendo ds llamado "Hotel Dusk" y que no es otra cosa que una copia moderna de aquellos cuentos de fantasía.A la maestra del suspense la conocí por casualidad. No sé de dónde saqué aquellos dos libros de la editorial molino que llevé a mi primer viaje en coche a Frankfurt: “Ocho casos de Poirot” y “Diez Negritos”. Me quedé tan impresionada por la forma de escribir de aquella mujer que todavía hoy dura mi romance con Agatha Christie… Pero en aquellos días tenía diez años recién cumplidos y no eran pocos los que pensaban que la niña tenía una mente “calenturienta” por leer sobre asesinatos, formas de matar e investigar para descubrir al criminal... Hoy día tengo la colección casi completa de sus novelas, biografías, autobiografía... Tengo dos sueños por realizar: adquirir la montblanc de edición limitada “Agatha Christie” e ir al teatro St Martins en Londres para poder asistir a una función de la obra que ostenta el record de permanencia en cartel: “The Mousetrap”, basada en uno de los relatos cortos de la maestra que fue llamado en nuestro país “Tres ratones ciegos”.Otra colección que recuerdo de aquella época es la de “Los tres Investigadores”. Recuerdo que me hacía mucha gracia la traducción al castellano, que debía haber sido llevada a cabo por un sudamericano. Encontrabas giros curiosos entre aquellas páginas, aunque ahora mismo no sepa mencionar ninguno en concreto.Claramente me incliné por el suspense, la intriga y la investigación. Por eso cuando me regalaron títulos como “Acechando y rastreando”, “Cómo ser un buen espía”, “Cómo ser un buen detective”, “Siguiendo las Pistas” o “Cómo aprender a camuflarse” ya tenía claro lo que quería pedir a los reyes magos aquel año: “El Detectinova”, que más tarde sería el “apoyo logístico” de mi agencia de detectives…Y por fin llegó la época de la transición, pero no la de nuestra historia, ¡no el celebrado paso de la dictadura a la democracia!Me refiero a la de mi infancia a mi adolescencia. Si ya desde siempre había leído tebeos (Zipi y Zape, Mortadelo y Filemón, Scooby Doo, Dragones y Mazmorras, Esther Y Su Mundo”, las historias de “Emma es Encantadora…). Fue cuando cumplí los doce años cuando encontré por casualidad en un puesto de libros antiguos la colección casi completa de la revista Jana.Ésta mezclaba unas páginas de tebeos (que para mi alegría se parecían a mis “Esther”, con el mismo tipo de ilustración), con consejos, artículos y reportajes… De ahí a la revista Pecosa di un pequeño salto. La temática era similar, pero además traía posters que empezaron a forrar la parte interior de la puerta de mi dormitorio. Caí en la cuenta de que aquellas muñecas tan estilizadas salían por arte de magia de la misma mano creadora: la mano maestra de Purita Campos. Confieso mi admiración por su trabajo y todavía hoy tengo esos tebeos más todos aquellos que la maestra del lápiz decida sacar al mercado.Por último, las letras me ayudaron a crecer en aspectos a los que me era muy difícil acceder de otra manera. Revistas como el “Super Pop” o el “Nuevo Vale” me iniciaron en el desconocido y atrayente mundo del sexo. Escandalizada y a la vez sintiéndome una mujer de mundo a mis trece años, leía con avidez los consejos que se les daban a las lectoras. ¡Me pareció que era necesario conocer bien la teoría para cuando llegara a necesitarla! (Hay que tener en cuenta que en el colegio, todavía en aquella época, la maestra pasaba los más grandes apuros para explicar lo que era un preservativo. Recuerdo que evadía las pocas preguntas y que nos pusieron un video de un parto que casi me dejó traumatizada de por vida).¡Y hasta aquí llegan mis recuerdos! Las letras me ayudaron a crecer y conformaron mi carácter. Estoy segura de que todos vosotros recordáis con especial cariño, con infinita nostalgia, al menos uno de los libros con los que crecisteis… ¿Por qué no buscarlo ahora y releerlo? Las memorias de vuestra niñez renacerán en un instante, en el momento en el que os vuelva a transportar a aquellos tiempos en los que la vida consistía nada más que en ser felices...Tamara DommarcoMarch 03 Mientras la espera continua ...¡Os presento otro escenario!“Garrison Library” de Gibraltar: una ambientación de lujo para el Capítulo VII de “El Legado De Molay”
“El Legado De Molay " ha conseguido acaparar el interés de un grupo editorial debido principalmente a su argumento. Consideraron que se trataba de un proyecto muy ambicioso para una escritora novel y por eso han decidido tomarlo en consideración (aún cuando en estas fechas, sigo esperando con ansiedad la respuesta sobre su publicación). Diferentes etapas históricas de Gibraltar y de la historia europea se dan cita en las páginas de mi manuscrito, en un intento por poder dar explicación a la acción que transcurre en el presente, en el año 2008; a lo largo de un solo día y a la sombra de la Roca. Cuatro personajes se verán involucrados en un asesinato, y poco a poco, la madeja de la trama se va deshilando para desvelar la historia de un misterioso Legado oculto desde el Medievo entre las murallas de la última colonia en Europa… El Capítulo VII trae consigo la aparición estelar de uno de los personajes históricos que alternan con los ficticios en esta ficción, Horatio Nelson, gallardo Almirante de la Marina Británica que capitaneó la nave “Victory” hasta la victoria en la Batalla de Trafalgar, en la que murió para convertirse en héroe. Toda una teoría de la conspiración tiene lugar en el Capítulo VII. Y uno de los escenarios que más me gustan de éste es la “Garrison Library” o Biblioteca de la Guarnición de Gibraltar. Fue fundada por el Coronel John Drinkwater en 1793 pero no fue oficialmente inaugurada por el Duque de Kent hasta 1804, un año antes de la famosa batalla naval. Por otro lado, sirvió como centro de operaciones al segundo de los periódicos más antiguos de nuestro continente el “Gibraltar Chronicle”. La primera vez que la visité me quedé prendada de sus bibliotecas de madera, de su extensa colección de volúmenes en piel, de sus amplias chimeneas y ventanales. Me gustó su rancio aire inglés, cómo el peñón se asomaba a su terraza posterior dejando pasar el sol para alumbrar las pérgolas. Los cuadros, los jarrones con flores, las litografías; la cocina recatadamente alicatada de blanco asomándose al salón principal, la escalera con su barandilla labrada y custodiada por un piano, aquel encantador rellano… ¿No era el lugar perfecto para que comenzara a gestarse una conspiración entre dos de los personajes, allá por el 1805? Tuve la certeza de que así era y la elegí cómo uno de esos lugares en los que la historia bulle viva por los rincones. Esta semana he regresado para tomar fotos. Es una sensación indescriptible volver ahora y ser capaz de determinar los lugares exactos en los que mis personajes han interactuado. Tengo que dar las gracias a Jennifer; historiadora y documentalista, que esta semana me acogió amablemente en su biblioteca. Las suspicacias se tornaron en franco entusiasmo cuando le relaté el motivo de mi visita. ¡Espero que pronto puedas tener la novela en tus manos, tal y cómo me dijiste! Las fotografías que os dejo en el nuevo álbum han sido tomadas con el permiso del Presidente y los Miembros del Comité de la Garrison Library. Tamara Dommarco
|
|
|