Tamara's profileAqui Comienza una LEYEN...PhotosBlogListsMore ![]() | Help |
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April 16 Recomendación Cinematográfica: AUSTRALIAAustralia es una película que puede arrastrarte hasta la madrugada con ella. Sin importarte que tengas que madrugar al día siguiente o que estes muerta de cansancio.
Claro, tiene un importante aliciente: a Hugh Jackman, recientemente señalado como el hombre más sexy del planeta.
Nicole Kidman está soberbia en su papel de Lady inglesa recién llegada a Australia con la intención de hacer volver a su marido a Inglaterra y vender la modesta explotación ganadera que ambos poseen.
La película está ambientada a finales de la década de los treinta. Con la amenaza de la guerra entre USA y Japón como trasfondo, y el ataque a Pearl Harbour.
Tiene toques chispeantes de humor y mucho sentimentalismo (sobre todo gracias a "Nana", el niño mestizo aborigen que vive en tierras de nadie: ni es negro ni es blanco, grave problema en aquellos momentos en Australia).
El doblaje de nana es fantástico, teneis que escucharlo para sentir la ternura que transmite...
"... señora patrona, yo canto para que tu vienes".
De todas maneras, el director Baz Lurhman ya me sorprendió con "Mouline Rouge" y "Romeo y Julieta". Creo que se ha coronado con esta película.
Otra cosa a destacar para mi gusto es la fotografía en esta película que es simplemente excepcional, mostrando toda la grandeza del país fotograma a fotograma.
Si este fin de semana se presenta lluvioso, ¡ya teneis un plan alternativo!
April 14 ArcoirisHoy he visto un arcoiris...
Era una tarde gris, dominada por la jaqueca que las presiones cambiantes me han regalado, hasta que lo he visto.
Me he parado frente a la puerta de mi casa con la llave en la mano.
He observado sus colores: rojo, rosa, amarillo, verde y un púrpura deshilachado y difuminado ya entre el grisáceo color de las nubes.
He sonreído. Me he visto con dos coletas, montada en mi bici con las dos rueditas traseras echando humo, mientras persigo emocionada a mis amigos y pedaleo para llegar justo a la tierra que descansa en mitad del arco de colores con el fin de hacerme con un tesoro.
Hoy he visto un reflejo de mi niñez en un arcoiris. Y he sonreido al pensar que hay sueños infantiles que es mejor no olvidar... ¡ Pues pueden alegrarte un día gris!
April 06 La CamisetaMe compré la camiseta en un mercadillo. Tenía unos dibujos tan delicados y un diseño tan original que decidí quedarmela, a pesar de que tenía un pequeño agujerito sobre el pecho. Era tan diminuto que apenas se notaba, pero la guardé en el costurero para coserlo en algún momento.
Sin embargo, ese momento parecía no llegar nunca, hasta que finalmente una noche, me fijé en que una sisa asomaba por la tapa de la caja de plástico en la que guardo la costura. En el silencio de la noche, pensé que ya no había de hacerla esperar más.
Busqué una aguja fina, de ojo grande, y elegí un hilo blanco para ensartarlo.
"De pronto, las tres figuras de la camiseta comenzaron a susurrar... Las tres chicas, estilosamente vestidas y con complementos a la última, decidieron contarme su historia.
Comenzó la morena, la de las gafas de sol grandes y moño estilo Audrey. Era la más alta de las tres y se situaba a la izquierda.
-¡Por fin tenemos casa! Prométeme que ya no nos volverán a mover. No siempre estuvimos revueltas, de mano en mano, a veces pisoteadas sin miramientos, en una mesa de mercadillo. Hubo en tiempo en el que nos miraron con admiración, antes de que estos boquetes afearan nuestro aspecto. En los últimos tiempos hemos estado muy mareadas, de pueblo en pueblo. Nos llevaban de un lado a otro, y nos sentíamos muy desesperanzadas cuando nos devolvían una y otra vez a la bolsa de plástico, apretujadas con las demás camisetas. Menos mal que eso acabó, vamos a quedarnos aquí, ¿verdad?.
La escuché con atención. Las tres chicas me miraban con sus caras serias. Sus figuras esbeltas de piernas de palillo rozaban las letras del eslogan "she´s the kind of girl" "ella es el tipo de chica".
Entonces tomó la palabra la pelirroja, situada en medio. Con melenita corta de raya al lado y un bolsito
graciosamente colgado en el codo doblado, me guiñó un ojo cuando me dijo:
- ¡Oh, sí!. Recuerdo aquel día como si fuera hoy. Estabamos colgadas en una bonita percha de madera, bajo unas luces preciosas de una tienda de paredes revestidas de vinilo. Aquella mujer se acercó a nosotras, nos miró con ojos esperanzados y nos llevó al probador. La chica del vestuario la miró con desaprobación. Quizás pensó que quería llevarnos para ella.Claramente no parecíamos encajar en su estilo.
Pero ella murmuró en el probador que seríamos el regalo perfecto para su nieta. No tuvo una buena idea, esa es la verdad. Nos dió un tirón con la intención de quitarnos el plástico que se aferraba al cuello de la tela de algodón. Su preocupación nos hizo estremecer. Parecía no tener dinero para pagar por nosotras, pero las tres concluimos en que no nos importaba. Estaba claro que quería, pese a todo, ser capaz de regalarle algo a esa niña por su cumpleaños. Nos quedamos muy quietas para ayudarle, pero la chica de la cara de póker asomó la nariz por la cortinilla y la vio en plena faena. Nos dio mucha pena el alboroto que se formó. Una lágrima cayó sobre el tejido blanco, pero ya no supimos nada más. Nos deshauciaron debido a aquel agujero y así fue como pasamos muchos meses en una caja de cartón antes de ver de nuevo la luz del sol sobre una mesa de mercadillo.
La figura de la derecha se enderezó un instante, con su pelo rubio y su enorme bufanda enredada en el cuello.
- Pero aún antes de esa triste despedida, ya tuvimos que vivir otra. De eso hace aún más tiempo. ¡Nosotras todavía ni siquiera habíamos empezado a existir! Recuerdo un taller muy grande, oscuro. Así debía haber sido también la mano de nuestra dibujante. Carente de esperanza y de ilusión. Sin embargo, sus ideas eran coloristas. En cuánto dibujó nuestras caras y pudimos verle la suya, las tres tuvimos que reprimir un suspiro de emoción.
Se trataba de una niña de piel morena, ojos negros y largo cabello oscuro, trenzado hasta el infinito.
Sus dientes eran perfectamente blancos y tenía un lunar rojo entre las cejas. Sus deditos eran pequeños y finos y manejaba el pincel con destreza, sacando de su cabecita de ocho años nuestras figuras y vestidos.
La verdad es que no pudo dedicarnos mucho tiempo, a pesar de que se concentró mordiendose la lengua durante los breves minutos que duró nuestra creación. Nos miró muy entusiasmada y nosotras, a nuestra vez, miramos sus ropas grises y raídas. Nos dio todo el color que a ella le faltaba, y quisimos quedarnos con ella para devolverle algo de la luz con la que nos había tocado.
Pero ella inmediatamente miró a un lado, a la montaña de camisetas insustanciales y muertas que la esperaban, a ella y a su toque de magia colorista, para parecer vivas. Y nos dobló con cariño para enviarnos de viaje a esa tienda de la que te hablamos."
Pues si que habeís vivido...
Mis pensamientos iban del mercado a la tienda, de la mujer llorosa a la niña gris del lunar rojo en la frente.
¡Ahhhhh!
Un respingo, un pinchazo. El despertar de un sueño.
Miro la camiseta, a las tres figuras serias y esbeltas. Y no puedo evitar que una gotita de sangre caiga sobre el algodón blanco.
No me importa. Le he dado otro capítulo a la historia...
Tamara Dommarco
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