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    June 28

    Se fue el mito...

     

     

    "Al niño de estas fotos le gustaba comer sólo de una manera: sentado en el sofá, mientras su padre, con el mando del vídeo vhs en la mano, daba a rebobinar cada vez que  la canción terminaba y las imágenes se congelaban.

    El videoclip era "Thriller", el cantante Michael Jackson y el niño, mi marido. Menos mal que los mitos nunca mueren..."

     

    June 25

    Una noche en vela...

    Una noche en vela a mi me da para mucho...
    Para escribir un capítulo de "La partitura del violinista" y para customizar una sudadera que era sosa aunque con buen corte. Así quedó el trabajito:
     
    June 23

    Mi playa, mi verano...

    ¡Un día para las vacaciones de dos meses que tanto nos merecemos los maestros...!
     
     
     
     
     
     
    ¡Lo mejor! Embarrarse en aceite y tumbarse al sol a comer pipas...
    June 04

    El profesor Barros y su lección magistral...

    "Corría el año 1999. Finalmente me había decidido a estudiar para ser profesora, y allí estaba yo, en un aula magna de la Escuela Universitaria de Magisterio, participando en las jornadas de bienvenida que nos preparaban los alumnos de tercero.
    La primera vez que vi al profesor Barros quedé impactada por su imágen: parecía haber salido directamente de Matrix, con su chaquetón de cuero colgandole por detrás de las rodillas. Su dialéctica era intelectualmente hablando muy interesante, pero quizás un poco agria para mi gusto. Sus ojos azules siempre bailaban al compás de su cinismo y desde el primer vistazo a su figura, supe que él y yo teníamos poco de lo que hablar.
    Me había sentado al final de la clase, con tal de pasar desapercibida, pero aquello era absolutamente imposible. El color de mi pelo, rubio chillón, resaltaba de tal modo, que tan solo el haber llevado un burka por encima, me habría librado de convertirme en el blanco de sus comentarios.
    Recuerdo muy bien cuando me interrogó con su lengua sarcástica:
    - Supongo que llevas ese color de pelo tan horrendo debido a tu edad y a tu inseguridad en ti misma.
    Me defendí con uñas y dientes, argumentando con la cabeza muy alta que aquel motivo era inexistente. Mi circunloquio duró unos diez minutos, transcurso durante el cual, rebatí con energía aquella idea suya que me pareció hiriente y fuera de lugar.
    Pero hoy que cumplo los treinta, me doy cuenta de que Manolo Barros tenía razón. Hoy que ya no tapo mi color natural con potingues varios, me doy cuenta de que es cierto de que existía en aquella época esa artificialidad en mí.
    Ahora comprendo lo que quería decir, y entiendo lo sabio de sus palabras, aunque éstas desataran en su día mi antipatía hacia él.
    Hoy cumplo treinta, y  cuando me miro el pelo  no me encuentro canas que anuncien el paso a la nueva década. Hoy recuerdo al profesor Barros y a su lección magistral, con una sonrisa en los labios."