Tamara's profileAqui Comienza una LEYEN...PhotosBlogListsMore ![]() | Help |
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September 29 ¡Qué pena, hija....! (Homenaje a Paul Newman)Esta es una de esas noticias que cuando las conozco, no puedo repremirme en decir esa frase que da título a esta entrada... ¡Qué pena, hija!.
Paul Newman ha muerto. Y claro que da pena, aunque ya se sabe que ha tenido una vida larga y seguro que repleta de privilegios vedados a los demás mortales.
¡Pero que guapo que era, hija!
Mira que era guapo... en sus buenos tiempos, le decía "echáte pa allá" a Brad Pitt... ¡Qué ojazos, niña!, ¡Qué mirada interesante!
Y que decepción cuando vi ayer la última foto que le hicieron en vida... Un abuelito, mayor e indefenso, con el brillo azul de su mirada apagado, como si se hubiera desgastado y perdido con el paso de los años...
¿Cuántas películas ha protagonizado? ¿A cuántas mujeres no le habrá robado el corazón desde ellas?
El mundo sigue, sólo es una noticia más, pero ... ¡Qué pena, hija!
September 18 Busco a mi Tele SE BUSCA
Busco a mi tele musical. Hace mucho tiempo que no he vuelto a saber nada de ella...
El primer libro que fui capaz de leer sin ayuda fue Pinocho, en su versión de tebeo, editado por Disney. Afortunadamente, ese lomo flexible de brillante color fucsia sigue en mi poder.
Tal fue mi ilusión al comprobar que ya era capaz de leer, que aprendí de memoria cada una de las viñetas y diálogos.
Sabreís que todos los padres exhiben las "monerías" que sus hijos son capaces de hacer. Yo relataba como un loro de voz aguda aquello de ".... era una estrella que brillaba más que las demás, la estrella de los deseos..." (hoy confieso que en las noches de verano busco la estrella que más brilla, así de interiorizado tengo aquel cuento que me empezaron a contar con dos años y que por fin ya fui capaz de leer a los cuatro).
El caso es que con cinco años, recibí mi tele musical de feber. Era rojoanaranjada, con grandes botones marrones semejantes a pastillas de chocolate. No recuerdo quién fue el regalante, pero desde luego acertó de pleno...
Con una caja de rotuladores en un mano y la tele fuertemente agarrada por el asa negra en la otra, buscaba la seguridad de los faldones de la mesa de camilla y allí debajo me dedicaba a mirar con ojos extasiados la pantalla giratoria, en la que mi hada aparecía con una brillante varita coronada por una estrella...
(vale, sí, los rotuladores eran para pintar garabatos en la parte del tablero que a nadie se le ocurría mirar).
Busco a mi tele. Si alguien la ve, que le diga por favor que:
- la extraño mucho
- la mesa de camilla se jubiló hace ya mucho tiempo, dejando al descubierto, para sorpresa de todos, un abanico de patitas de hormigas, soles, lunas, arcoiris y flores de colores...
- ya no me acuerdo de los acordes de la música que tocaba, pero que recuerdo muy bien el fondo azul cielo de su pantalla.
- será bienvenida si le apetece volver (por si acaso duda en visitarme, que sepa que ya no babeo ni hablo sola, ni corre el riesgo de estropearse pues ya no hago comiditas con arena, lentejas y agua).
Tamara Dommarco.
September 07 RELATO CORTOEl Adiós sin Palabras
“Prefiero recordarte como mis sueños te traen, con el pelo corto y la mirada chispeante, con tu acento musical y esa media sonrisa. A veces no decir nada para mí era decirlo todo. Y tú no decías nada, por tanto, me lo decías todo. No sé si decirte ahora que tu elección no fue buena. Pero tal vez sí fuiste feliz… Sólo tú sabes si mereció la pena el esfuerzo. Yo no puedo juzgarte. Según dicen, otro juicio aún más importante te espera. Y a mí me gustaría testificar a tu favor. Me gustaría decir que un día, hace mucho tiempo, tu templanza ayudó a una niña perdida. Que tu mirada sosegada (¿o tal vez resignada?) calmó su atormentado corazón en muchas ocasiones. Nuestro adiós ha sido sin palabras, pero no me importa. Estoy segura de que algún día nos veremos. Me dejarás acurrucarme en tu confortable retiro y volveremos a recordar esa película que, hoy estoy segura, era el reflejo de lo que tu vida habría tenido que ser”…
September 05 MuñecasEL “BOOM” DE LAS MUÑECASReflexión
Nunca me gustaron las muñecas. Creo que solo tengo una fotografía de mi infancia agarrando una contra mi pecho. Era casi tan alta como yo, tenía un traje blanco con cintas azules, su cabeza era dura, como rellena de cartón piedra, y su cuerpo era de trapo. Su cara era muy expresiva, y la cabeza la tenía cubierta de un pelo rubio y tieso. Era Cristinita. Por supuesto tuve nancys, barbies, chaveles… a montones. Pero la mayoría del tiempo me dedicaba a cortarles el pelo y a pintarles la cara con pinturas de uñas. Montaba verdaderos shows con ellas como actrices principales, festivales de verano o invierno, escenificaba películas… Esto casi siempre con mis primas, que siempre guardaban las suyas para no estropearlas (estropeaban pues las mías). Pero tampoco es que me doliera demasiado, tengo que admitirlo. Prefería libros. Por eso, cuando fui un poco mayor y tuve sobrinas las dejé arrasar entre mis juguetes. La única que todavía tengo, llegó una navidad desde Alemania. Su cara seria y su complicado peinado de trenzas me dejó anonadada. Le puse por nombre Gladys Martina (nombre novelero que cualquiera sabe de dónde saqué). Aun habiendo sido favorita, en estos momentos se encuentra en un desván, supongo que con el pelo ya sin trenzas lleno de polvo, esperando una nueva oportunidad para lucirse en un estante. El caso es que me decido a escribir este post después de ver esta semana en el telediario una noticia que se refería a una señora de un pueblecito de Huesca que va a inaugurar un museo de la muñeca Barbie.
Sólo hace falta pasearse por los foros para darse cuenta de que en estos momentos en nuestro país hay más mujeres que niñas coleccionando muñecas. ¿A qué puede ser debido? La solvencia económica que da la madurez igual ha servido para redimir antiguas ilusiones frustradas… (Yo todavía tengo un regalo de reyes que nunca llegó, quizás me decida a contaros cual es estas navidades). Me imagino a mi misma empapelando literalmente una habitación con ilustraciones de mis dibujantes favoritas, y sin embargo, no podría colgar de la pared ni una sola muñeca… No todavía, pues hace poco que he descubierto la existencia de una que sí ha logrado captar mi atención. La primera vez que me fijé en ella fue en un anuncio de Bavaria (una firma de cosméticos). Su cara pequeña, los ojos grandes, como de sorpresa permanente, no sé exactamente que ha sido lo que ha conseguido convencerme… Es la muñeca Blythe. Pensé: ¡Que muñeca más atípica!, ¡Que aire de fragilidad tiene! Y por primera vez me interesé por un juguete de este tipo, siempre designado a las niñas (menos mal que las cosas, poco a poco van cambiando). Descubrí que fue fabricada por primera vez en 1972, y que han sido empleadas para fines publicitarios en multitud de campañas… (Otro motivo más para que me gusten) Hay muchísimos modelos diferentes, arrasan en China y Japón, pueden alcanzar precios desorbitados y ya han aterrizado en España… (Están disponibles en Ebay). También se pueden encontrar imitaciones más asequibles que tampoco están nada mal. (En las fotografías de abajo, podeis ver originales y copias. No soy ninguna experta, pero diría que las originales son aquellas que tienen los rasgos faciales más orientalizados). Y… ¿sabéis? Quizás no colgaría a una Blythe de la pared, pero no quedaría nada mal en una vitrina…. Tal vez todas las mujeres guardamos a la niña que fuimos en algún lugar de nuestras memorias. Una niña dispuesta a salir y a señalar con el dedo tímidamente en el escaparate de nuestra vida a la muñeca de nuestros sueños…
Este es el enlace a la noticia que hace referencia a Pilar Martín y a la inminente inaguración de su museo de Barbie en Lanaja (Huesca) Página web de la muñeca Blythe http://es.wikipedia.org/wiki/Blythe Artículo de wikipedia
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