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11月2日

El desenlace de la Historia de Halloween...

 

 

                       LOS NIÑOS NOVIOS (El desenlace)

 

 

La vida a mi alrededor adquirió un tono sepia y rancio, y de repente, escuché cómo unos pies a la carrera entraban a trompicones en la cocina que también había cambiado. Los fogones eran de carbón y el horno de leña. La misma mesa redonda presidía el centro de la habitación.

- ¡Constanza, que ya tienes cinco años, por amor de Dios, compórtate como una señorita!. La voz provenía de lo alto de la escalera, pero la pequeña figura que corría entró en la cocina sujetándose el bajo del pequeño y exquisito vestido de novia, con la coronita de hojas ladeada y el velo flotando detrás de sí.

Su risa plateada escapó a través de los pequeños dientes perlados. - Si te estropeas el traje, la fotografía quedará horrorosa. Además, la tía Petra y el primo están a punto de llegar.

Me apreté contra la pared, junto a la alacena, cuando la niña paseó su mirada distraída y brillante sobre mí. Era una criatura preciosa, con una cara redonda y llena, y la melena castaña y frondosa. No pareció verme, y yo, sin salir de mi asombro, dejé salir un suspiro entrecortado que dio un respiro a mi corazón desbocado.

- ¡Constanza! - desde la puerta de la entrada, el grito jubiloso de un niño irrumpió en la cocina. La carita de la niña se iluminó tan intensamente, que parecía desprender luz por si misma.

- ¡Primo Alesandro! - murmuró. Por un instante pensé que saldría a correr de nuevo al encuentro de los visitantes, pero esta vez permaneció quieta, alisándose el vestido y atusándose el pelo, mientras un rubor le cubría por momentos las regordetas mejillas. Su comportamiento me parecía extraño, aunque claro, toda aquella escena era extraña en si, sin embargo, hubiera dicho que aquella pequeña estaba, no podía ser… ¿esperando a su novio?.

La puerta de entrada se abrió y tuve que aguantar una exhalación de sorpresa. Ante mí apareció un niño de unos ocho años, ataviado con un traje de novio al que no le faltaba un detalle. Mientras las dos mujeres se saludaban el niño se acercó y tomó la mano de su prima entre las suyas para darle un tierno beso en el dorso.

- Estas muy guapa, Constanza.

- Y tu estás muy elegante con ese sombrero - dijo la niña sonriendo y señalando la chistera.

- Y no sabes lo que te agradezco que dejes a Alesandro posar en la foto con tu hija, hermana. Ya sabes que las cosas en casa no están bien desde la muerte de mi marido. ¡Y me hacía tanta ilusión que Alesandro tuviera un recuerdo de su infancia.! - la otra mujer, la madre de Constanza, debía estar asintiendo, pues continuó- Si no llega a ser por ti y tu generosidad, ni siquiera hubiera podido disfrazarse.

Volví a mirar a los niños, que estaban frente a mí, y escuché como Alesandro le decía a Constanza:

- Algún día, prima, algún día llevaremos trajes como estos pero de verdad, y viviremos en una casa como esa - dijo apuntando con el dedo a la caja de galletas hecha de lata que estaba sobre la mesa, y cuya ilustración mostraba una pequeña y acogedora casita de campo inglesa. La reconocí de inmediato con un escalofrío.

Te quiero, mucho prima.

- Te quiero mucho, primo.

- ¡Niños, el fotógrafo ha llegado! Señor Matías, he pensado que el desván es el mejor lugar para la sesión de fotos, la luz es maravillosa allí arriba …

Los niños se estaban dedicando una intensa mirada.

- ¡Niños!

Se tomaron de la mano y echaron a correr de nuevo, dejándome sola, y golpeando el suelo de madera con sus rápidos pies.

Aquellos golpes se sucedían con insistencia en algún lugar de la casa.

Cuando abrí los ojos, estaba echada sobre la mesa, mi cara pegada a aquella foto de cuya preparación, unos ochenta y cinco años atrás, acababa de ser testigo.

Parecía haberme quedado dormida, o tal vez no …

Pero los golpes seguían y tarde aún un minuto más en darme cuenta de que pegaban a la puerta con verdadera insistencia.

Abrí para enfrentarme a las caras preocupadas de mi madre y mi amiga.

- ¿Qué está pasando aquí? - mi madre irrumpió como un torbellino en el salón de las alfombras.

- ¿Estás bien? - Valeria se colocó frente a mí con expresión interrogante.

- ¿Al final no has ido a la fiesta?

- ¿De que hablas? ¡La fiesta fue anoche!

De repente me sentí autentica y absolutamente perdida, me dirigí a la cocina arrastrando los pies y puse agua a calentar en el microondas para hacer té.

Me dejé caer sobre una silla y le pregunté a Valentina:

- ¿Cuándo vinimos aquí?

- Hace una semana, subimos al desván y encontramos un viejo vestido de novia en el armario. Dijiste que seria perfecto para la fiesta a la que al final no has ido, ¿de verdad que no lo recuerdas?

- ¿Y lo del baúl? Cuándo me llamaste me preguntaste por el baúl.

- Claro. Supongo que tampoco te acuerdas de que tu madre nos advirtió que no lo abriéramos.

- Cierto - intervino mi madre, que estaba buscando tazas en el mueble platero. - Dime, ¿lo has abierto?

- Mamá, si te cuento todo lo que ha pasado desde que lo hice, pensarás que me he vuelto loca de repente.

- No creas, hija. Esta casa … - miró en derredor- la presencia de tu abuela sigue viva aquí, pero no debes tenerle miedo. Constanza fue desgraciada en vida, pero ahora que ha muerto, estoy segura de que no puede ser más feliz.

- Mamá, mira está foto.

- ¡Qué cosa mas tétrica y graciosa a un tiempo! - exclamó Valentina - éstos antiguos si que sabían cómo sorprender …

- La conozco, es tu abuela, pero no sé quién es el niño.

- Es su primo Rodrigo, el hijo de su tía Petra.

- ¿Su primo?. Claro, ahora encaja la historia.

- Quizás deberías contárnosla, especialmente, después de todo lo que me ha pasado y teniendo en cuenta que no podré venirme a vivir aquí tranquila sin conocer este misterio tan lleno de incógnitas. ¿Qué hacía un vestido de novia entre las pertenencias de la abuela?, ¿Cómo pudo haber sido una niña tan angelical y para llegar a convertirse casi en una bruja ermitaña? Y sobre todo, ¿Dónde está y que fue de su primo Alesandro?

- “La abuela se quedó viuda antes de tiempo. Podemos decirlo así - las tres estábamos sentadas entorno a la mesa redonda con las manos rodeando las tazas de porcelana humeantes.- Ya sé que vas a decirme que no sé casó nunca, y que por tanto, no tuvo oportunidad de enviudar.

Yo no sabía que Alesandro era su primo hermano, quizás lo ocultó porque en aquellos tiempos no estaban bien vistos los enlaces matrimoniales dentro del seno de una misma familia. Los niños nacidos de aquella unión quedaban muchas veces estigmatizados por la “mezcolanza” de sus sangres.

El caso es que a los quince años, la abuela Constanza declaró tener un pretendiente que la amaba y quería casarse con ella. Confesó a su madre que éste era pobre como las ratas, y que por este motivo, se había embarcado en un pesquero con el fin de reunir el suficiente dinero para poder pagar la boda y la compra de una modesta casa de campo al estilo inglés, según detallaba la entusiasmada Constanza. Nunca confesó su identidad, ni dio más explicaciones sobre el misterioso muchacho de dieciocho años que la quería más allá de los mares.

Pronto Constanza empezó a trabajar como costurera y con sus modestos ingresos, comenzó a confeccionar un hermoso vestido de novia.

Poco a poco consiguió reunir el tejido, el hilo, los abalorios de cristal, las lentejuelas, las diminutas perlas, el fino encaje …

El tiempo pasaba mientras un otoño sucedía al otro, mientras sus dedos temblaban, así como sus puntadas, no queriendo confrontar los tristes pensamientos que la visitaban por la noches. El vestido quedó mojado por infinitas lágrimas antes de que una carta confirmara sus sospechas: el barco de Alesandro y toda la tripulación había desaparecido en el mar sin dejar rastro.

Los dieron a todos por muertos. Y el vestido inacabado quedó colgado en el armario del desván, desterrado, destinado a ser el recordatorio de un amor frustrado.

Mi madre consiguió superar la pena de su pérdida que se vio sustituida por una vida agria y carente de ilusión. Un día decidió ser madre y me tuvo a mí, sin embargo, nunca llegué a saber quién fue mi padre, y creo que fue muy sabia en su decisión: no quiso compartir el resto de sus días con un hombre al que nunca iba a poder amar, pues su corazón pertenecería por siempre al hombre ahogado.”

Entonces le conté a mi madre aquella especie de ensoñación, que había tenido lugar en la cocina; le dije cómo Constanza había estado enamorada de Alesandro desde siempre y ella asintió con la cabeza.

- Y Alesandro regresó a buscarla al final.

- ¿Cómo dices? - exclamamos Valentina y yo a un tiempo.

- Tres días antes de morir, Constanza me pidió que buscara su traje de novia. Yo pensé que deliraba, que acaso su enfermedad le estaba haciendo perder la poca cordura que ya le quedaba.

Me dijo que Alesandro le había prometido que iba a venir a buscarla, y que ella creía firmemente en su palabra.

La noche en la que murió, yo estaba sentada en una silla junto a su cama, sosteniéndole la mano. Ella había estado delirando durante horas, musitando palabras sin sentido para mí. De repente, me apretó los dedos, ya no calientes, sino tibios, y abrió los ojos brillantes, llenos, diría yo, de una excitación que yo jamás había visto antes dibujarse en su cara. Miró hacía el sofá que está delante de la chimenea de su dormitorio y sonrió.

- ¿Lo ves? - me dijo - ha venido.

Luego suspiró y la vida se escapó de su cuerpo. Y también su espíritu, que estoy segura, se fue con el de Alesandro.

- ¿Y no me contaste nada de eso, mamá? -pregunté.

- ¡Qué historia más romántica! ¿o es más bien espeluznante? - divagaba Valentina.

- Pensé que ya parecías tener suficientes motivos para no querer aceptar esta casa como para darte uno más.

- ¿Y por qué me advertiste que no abriera el baúl? De no haberlo hecho, este secreto nunca hubiera salido a la luz.

- Mi madre nunca me dejó tocar el contenido del baúl, y después de su muerte, pensé que era mejor dejarlo estar así.

- De todas maneras, te perdiste la fiesta, y sinceramente, después de conocer esta historia, me alegra de que así sea, es como si tu abuela Constanza te hubiera estado entreteniendo aquí para que no llevarás su vestido para algo tan trivial … - dijo mi amiga.

- Tienes razón - asentí. - Pero, ¿sabéis?, estoy segura de que Constanza y Alesandro no tardaron en marcharse de esta casa la noche en la que ella murió. Tenían pendiente buscar una casa del gusto de mi abuela. En el campo, de estilo inglés - dije mirando la casa de la caja vacía - Así que pronto me vendré a vivir aquí.

-Recuérdame que no acepte ningún plan relacionado con casas de campo - me dijo Valentina.

Las tres nos reímos y subimos juntas al desván. Los recuerdos materiales de mi abuela habían dejado de tener valor y podía sentirme tranquila, pues ya no iba a profanar sus memorias: ella ya tenía el auténtico recuerdo, el más valioso junto a ella. Por siempre jamás.

 

10月28日

Una Estremecedora Historia de Halloween (Basada en hechos reales)

            LOS NIÑOS NOVIOS

Nunca sabe una cuando va a toparse con un secreto de familia de esos inesperados. De aquellos que, cuando te los cuentan y desgranas poco a poco su misterio, te dejan un regusto delicioso en el paladar, como cuando de niña podías estrenar un par de zapatos de charol: aunque dolieran, aunque luego provocaran insoportables rozaduras, nada podía hacer desaparecer el placer de haberlos estrenado, de mirar su brillo nuevo e intacto con curiosidad y asombro…

“La tarde en la que encontré la fotografía no llovía, diluviaba. Las nubes se deshilachaban en grandes y pesados trozos grises y plomizos, descargando con furia las lágrimas de aquellas estrellas que luchaban por lucir en aquel cielo tormentoso de atardecer otoñal.

Mi abuela había muerto exactamente un año atrás, y mi madre había estado persiguiéndome desde entonces con el fin de que subiera al desván para decidir si quería quedarme con algo de todo aquello que llevaba décadas acumulando polvo sin que nadie le hubiera encontrado jamás un ápice de valor.

No he mencionado que mi abuela sorprendió a todos dejándome en herencia aquella gran casona de suelos de madera y paredes estucadas. No he contado, me parece, que había estado proyectando convertir aquel desván en mi estudio de pintura gracias al gran ventanal por el que siempre entraba el sol del sur.

Y aunque la tentadora idea de independizarme me perseguía día y noche; a la misma vez, y sin motivo aparente, algo me hacía rechazar la idea de vivir en aquella gran y desolada casa, todavía impregnada del fuerte carácter de mi abuela Constanza y peor aún, de todos sus intocables recuerdos.

La luz parpadeó un instante por efecto de la descargas eléctricas que estaban sacudiendo los cielos, y me quedé sumida en la oscuridad.

Entonces lamenté haber rechazado la propuesta de Valentina. Seguramente y de haber venido, mi amiga y yo estaríamos riéndonos de nuestros miedos en cualquier rincón. Precisamente fue ella y la conversación que mantuvimos, la que me hizo sentir una imbécil integral y me empujó a acercarme a lo que ya me correspondía pero que no acertaba a sentir como mío:

- “Parece mentira hija mía - me dijo con la boca llena de pan en el banco del parque en el que nos sentábamos durante el descanso del almuerzo - Yo no puedo ni pagarme una habitación, y tú, con una casa entera para ti solita y sin ganas de hacerla tuya. ¡Esta vida no puede ser más injusta!”.

En silencio le di a sus palabras la coherencia y razón que no le faltaban y decidí que uno de aquellos dormitorios, ahora oscuros y sin vida, podría llegar a ser el de Valentina en un futuro. Y planeando así la cosa, cómo si no fuera directamente conmigo, encontré las ganas para primero, abrir la puerta de entrada, y luego subir al desván con el haz de luz de la linterna como única compañía.

Las sombras se proyectaban a través del ventanal redondo que daba a la fachada de la casa la apariencia de un cíclope enfadado. Ahora que lo pienso, y si bien dicen que los animales terminan por parecerse a sus dueños, lo mismo sucedía con el aspecto de la casa y la cara de mi abuela: siempre ofuscada, con el entrecejo fruncido y una palabra desaprobadora colgando del filo de sus labios.

Lo primero que pude ver fue una hilera de cuadros apoyados contra el roda pies. Todos eran retratos antiguos, cuyos marcos dorados habían perdido el esplendor de otros tiempos.

Me sorprendió mucho comprobar que, aparte de un baúl y un armario de seis cuerpos cuyas puertas estaban forradas de espejos, no había mucho más que ver allá arriba. Pensé lo tonta que había sido al demorar tanto aquella operación que prometía ser bien sencilla.

La luz volvió a parpadear y me regocijé de no tener que asomarme a mirar aquellas cosas con una luz tan pobre. El regreso de la luz eléctrica pareció devolverme a la realidad, así que saqué del bolso los tres rollos de bolsos de basura negros y grandes que había calculado, necesitaría para vaciar el desván de trastos inservibles, y los dejé en el suelo, mientras me acercaba al armario para empezar a trabajar con su contenido.

En la primera de las puertas encontré sombrereras y vestidos de otros tiempos, con los cuellos de encaje pasados y descoloridos. Los tonos pasteles que aquellas ropas habían poseído un día, no eran ya más que frágiles recuerdos sin color. Los guantes con los dedos manchados y las toquillas de hilo compartían el olor a humedad.

Decidí que nada de aquello debía ser conservado bajo ningún concepto y me giré decidida para recoger una bolsa del suelo.

Ladeé la cabeza esperando encontrarlas en el lugar dónde las había dejado, pero ahora se encontraban más hacía la derecha. Y ya nos estaban enrolladas. Los tres paquetes se habían convertido en alfombras negras que cubrían el suelo de madera. Los tres oscuros caminos convergían en un solo punto, justo a los pies del despellejado baúl, cuya tapa, antes cerrada, se veía ahora abierta, como saludándome e invitándome a asomarme dentro.

Un estremecimiento me sacudió la nuca, erizando cada uno de los vellos que allí tenía. Caminé sobre el negro camino del centro y asomé los ojos, muy abiertos, sin saber lo que esperar.

Cinco cajas de lata cuadradas se encontraban dentro. Con los dibujos de sus tapas medio borrados y los rebordes oxidados, no parecían entrañar ningún peligro. Y aunque no parecían poder contener nada especial, sentí un impulso irrefrenable que me hizo cogerlas, unas sobre otras, para bajar la escalera cerrando tras mi espalda la puerta del desván; dejando atrás la sensación real de no encontrarme sola en aquel lugar.

Me senté a la mesa redonda de la cocina. La ventana abatible, que se mantenía abierta gracias a una cadenita, dejaba pasar el rumor cada vez más persistente del viento soplando y arremolinándose fuera; las flores caídas del jazmín de la entrada se mantenían suspendidas y bailando justo frente al cristal.

Las tres primeras cajas que abrí, todas ellas decoradas con flores de llamativos colores, me descubrieron toda una selección de encajes, agujas, dedales, lanas y botones antiguos que antes pertenecieran a prendas de ropa, pues aún podían verse los restos del hilo que los mantuvo cosidos. Las cerré y las amontoné a un lado.

La penúltima caja guardaba un atillo de cartas. El puño que las escribió había poseído una caligrafía suave y esmerada, llena de giros y hermosas florituras. Estaba casi segura de que se trataba de la letra de su abuela Constanza.

La curiosidad me llevó a abrir la quinta y última caja. Al tomarla entre mis manos me di cuenta de que era mucho más ligera que las demás. Abrí la tapa, manchándome los dedos del óxido amarillento y metí las manos dentro para sacar unos pliegos de papel de seda casi crujientes por el paso del tiempo.

Una tiza de costura color gris rodó por el suelo hasta detenerse bajo el macizo mueble de madera que contenía las valiosas piezas de la vajilla de la abuela.

Me agaché refunfuñando entre dientes para recogerla, cuando un sonido tras de mi me hizo permanecer acuclillada sin atreverme a mirar atrás.

Necesité medio minuto para convencerme de que aquella sugestión no tenía ningún sentido, y me puse en pie sin haber conseguido encontrar la tiza.

La quinta caja, la del dibujo de la casa de campo inglesa, estaba cerrada. El papel de seda estaba encima de la mesa, hecho una bola, y junto a él, encontré la fotografía que me dejó helada…

 

               

De repente, mientras mantenía la mirada clavada en la imagen, un zumbido me sobresaltó, recordándome a un moscardón grande y ruidoso.

Era mi teléfono, que me sacó del ensimismamiento en el que me había visto inmersa no sé por cuánto tiempo.

- ¡Oye! No sé si te has dado cuenta, pero hace hora y media que habíamos quedado. ¿Problemas con el disfraz de novia cadáver?

- ¿Cómo dices?- mi propia voz me pareció desconocida. La de Valentina fue la que me hizo volver a la realidad, para recordarme que aquella noche habíamos planeado ir a una fiesta de disfraces para celebrar… ¡¿Halloween?!

- ¿Dónde estas?

- Si te lo contara, no me creerías.

- Bueno, ¿vienes o no a la fiesta?

- Creo que no va a poder ser, Valentina. Estoy muy liada.

- ¡No puedo creerlo! ¿Vas a decirme que después de hacerme ir a esa tétrica casa a por el vestido de novia de tu abuela, después de la que has montado para coserlo y llevarlo esta noche, no vas a ir?

- Espera, ¿tu has venido conmigo a esta casa?- no recordaba haber estado allí con ella antes.

- ¿Cómo que a “esta casa”?, ¿acaso has vuelto a ir tu sola?.

- Olvídalo, no voy a ir.

- ¿No habrás abierto el baúl?

- Tengo que dejarte, hablamos mañana. ¡Pásalo bien!

- ¡Espera!

Colgué y dejé el móvil sobre la mesa, junto a la foto. Intenté hacer memoria, pero no podía recordar haber ido antes a la casa con Valentina, ni haber cogido ningún vestido de novia... Un momento, aquello era imposible. Su abuela Constanza había sido una soltera recalcitrante. No se había casado nunca. ¿Para que iba a tener un vestido de novia?

Miré a los niños novios de la foto. Y me pareció estar viajando en el tiempo, a otro lugar, a otra dimensión, a una época distinta, allí dónde podía ser testigo de una historia sin tener que participar de ella, sin tener que ni siquiera ser vista u oída…”

 

                                                                        CONTINUARÁ...

9月21日

Muñecas de Famosa

La crísis me ha hecho darle un vistazo a mi baúl de los recuerdos particular para poner a la venta un par de cosas relacionadas con FAMOSA en EBAY.
La primera de ellas, un par de postales de Nancy como ésta:
 
 
 
 
 
La segunda, una muñeca mulata de mi infancia con una cara preciosa...
 
 
 
 
 
 
 
Me da pena deshacerme sobre todo de la muñequita, pero  sé que hay coleccionistas que la tendrán hecha un dulce...
 
 
9月18日

El verdadero antojo de una Preñada

Siempre pensé que los antojos eran un invento de las embarazadas para llamar la atención de sus parejas o de los que las rodean. De hecho, ahora que yo misma lo estoy, y durante los primeros meses, me di cuenta de que mis gustos cambiaban, lo que antes me gustaba mucho ya no me apetecía para nada. Pero nunca tuve un antojo hasta que...
Mi sobrina me preguntó: "¿Tita, y no te ha pasado eso que sale en las películas que les pasa a las embarazadas, que quieren lo que no pueden conseguir de ninguna manera, y los maridos tienen que recorrerse la ciudad para buscar lo que quieren?"
Yo negué con vehemencia que aquello me hubiera pasado a mí, pero...
Inmediatamente después, unas imagenes bombardearon mi mente de embarazada en pleno mes de agosto:
 
 
 
 
 
 
Entonces, estas imágenes y el recuerdo de sus sabores me perseguían sin conseguir sacármelas de la cabeza. De manera racional me decía que debía esperar a septiembre, pues en verano estos productos no se comercializan en nuestro país. Pero eran tantas las ganas, que contacté con Kinder España para que me facilitara una fecha aproximada de la llegada a las tiendas de estos chocolates, mis favoritos.
 
No llegué a recibir una respuesta adecuada a mis necesidades por parte de la empresa (en aquel momento ya podemos denominar el asunto de obsesión). Y cuando andaba ya por darme por vencida, un alma caritativa se apiadó de mí y me envió por correo desde Irlanda un surtido que sació mi apetito feroz, ayudándome a aguantar hasta el día de ayer...
¡Día de festejo y celebración, del regocijo más completo! Mi supermercado habitual ya ha traído mis kinder y ya tengo provisiones de sobra en mi nevera.
 
 
Nunca más prejuzgaré. Pensé que las embarazadas eran a veces unas pesadas oportunistas que aprovechan su situación para obtener lo que les viene en gana.
¡Ahora sé lo duró que es querer, necesitar comer algo, y no poderlo hacer!
 
 
 
9月9日

Nuevos Misterios de la Reina del Crimen

En el año 2004 se hizo un descubrimiento en  la mansión  Greenway (la casa de veraneo de Agatha Christie). 73 cuadernos que contenían los secretos ocultos tras sus novelas más famosas salieron a la luz. El descubrimiento más emocionante de entre ellos… ¡Dos historias de Poirot nunca antes publicadas!

Ahora, por primera vez, esas dos historias serán publicadas junto con una fascinante exploración del contenido de todos los cuadernos. ¿Cuál fue la escena eliminada en “El Misterioso Caso de Styles”? Muchas curiosidades se plantearán en este libro y a muchas se les dará respuesta en “Los cuadernos secretos de Agatha Christie”.

 

 

 

       

 

 

El autor es John Curran, un experto en Agatha Christie y su obra. Su libro ha salido a la venta en Inglaterra el 3 de septiembre y como siempre, sus fans no ingleses, nos quedamos a dos velas o tendremos que buscarnos la vida por la red para hacernos con un ejemplar, que nos costará veinte libras esterlinas más los gastos de envío.

Menos mal que, como buena fan incondicional, estoy suscrita desde hace tiempo a la página web oficial. Un viernes me enviaron una cartita en la que me hacían saber que podría hacerme con una de las historias inéditas si compraba el periódico “Diary Mail” del sábado y el lunes, 22 y 24 de agosto respectivamente, pues iban a publicarla en dos entregas.

 http://www.dailymail.co.uk/news/article-1208212/Unseen-60-years-Mail-proudly-present-Agatha-Christies-lost-masterpiece-The-Capture-Cerberus.html

(En este enlace puedes leer un artículo y la historia completa si se te da bien el inglish-pi-tinglish).

 

 Y así he podido leer en inglés una de las historias cortas de la dama del crimen, que desechó publicar en su libro “Los trabajos de Hércules”,título que además, fue el primer libro que de ella cayó en mis manos allá por el año 1989, cuando realicé el primero y más tedioso de mis viajes en coche a Frankfurt, Alemania.

 

 

 

La historia llamada “La captura de Cerbero”, no fue publicada y fue sustituida por otra en su integridad (sólo conservó el mismo título), debido a las explícitas tendencias políticas que la autora dejaba entrever y que no le podían ser favorables a las puertas de la segunda guerra mundial. Algo poco común en ella, que jamás tocaba temas como la política o el sexo, y por eso llamativo en extremo.

 

 

Una joya para una coleccionista como yo. Menos mal que la costa del sol está llena de ingleses y en todos lados se puede encontrar prensa inglesa.

En los últimos tiempos, y gracias a mi padre, también he conseguido una de las pocas novelas que no tenía: “Un Dios Solitario y otros relatos”. Me ha encantado leerlos. Relatos cortos de temática variada (incluso romántica). Algunos muy cargados de suspense. Todos datan de su primera época como escritora, cuando publicaba por entregas en periódicos (¿no es curioso que después de muerta, siga haciendo lo mismo?).

 

     

 

Por último me gustaría hablar de un acontecimiento en el que yo disfrutaría como pez en el agua, aunque sinceramente, no sé quién podría acompañarme a un friki encuentro de este tipo y para más inri, en lengua inglesa.

“ Christie Week” o “Semana de Agatha Christie”  en Torquay, Inglaterra, sería toda una experiencia para mí, que tanto disfruto organizando noches de misterio. Entre el 13 y el 20 de septiembre puedes disfrutar participando en obras teatrales, o recorriendo los lugares más emblemáticos de la vida de la autora. Incluso hay un pequeño “Orient Express” en el que puedes ser no sólo testigo, sino participar del misterio para descubrir al asesino que se oculta entre los vagones, al tiempo que te ponen un estupendo almuerzo y te pasean por la campiña inglesa.

                     http://www.englishriviera.co.uk/agathachristie/home

 

        ¡Ainssssssssssssssss! (gran suspiro) ¡Ya me gustaría a mí!

 

 

9月1日

Nueva Serie de Televisión: Harper´s Island

Esta noche, a las 22,30 es el pre-estreno en telecinco. Cuando la vi anunciada parecía que sólo se podría ver en la 7, y como me interesó mucho el trailer, corrímos al Mediamarkt a comprar el tdt que todavía no teníamos.
Parece una serie de terror o suspense, con un asesino de por medio y muertes sin esclarecer. A mí me ha dado un tufillo a lo Twin Peaks... Ya veremos si cumple o no las expectativas... ¡Laura, ya te puse suplente!
 
 
 
8月24日

Un regalo especial

"Algunos me preguntan... "¿Y que pasó con tu novela?"...
Confieso que los acontecimientos que me rodearon los últimos meses me dejaron sin ganas de luchar con las editoriales durante el verano. He leído biografías de autores muy valorados que reconocen haber tenido que presentar sus trabajos en infinidad de editoriales, han debido esperar años para encontrar una respuesta positiva, y se han llevado, por el camino, muchas desilusiones y desengaños.
Desde aquel primer encuentro en Sevilla que tan prometedor parecía , ha llovido mucho e intensamente.
"El Legado de Molay" que da nombre a este blog sigue esperando, como un buen vino, al lector que lo descubra. Ya he decidido a qué concurso de novela voy a presentarlo este año.
Mientras tanto cumplo la promesa hecha a mi madre de continuar escribiendo.
¿Os acordais de Faresol, el protagonista de la novela por entregas "La Partitura del Violinista", que durante un tiempo estuve publicando en este mismo blog?
No sabeis la de desventuras que le está tocando vivir. Y el rumbo que está tomando la historia... la caza de brujas, vampiros y fantasmas van a caer sobre ese niño de extraordinario talento.A veces me parece verlo observarme desde el borde de la piscina, con los pies en remojo, con expresión divertida, mientras me muerdo los labios y murmuro para hacer rodar el bolígrafo sobre el papel. ¡Estoy segura de que resulto una gran distracción para los vecinos! Mientras tanto, sigo estudiando el Londres de la época de Enrique VIII... (¡qué manía por complicarme la vida!).
 
Y en homenaje a mi novela, y como recuerdo de que me sigue esperando, alguien tuvo a bien enviarme un regalo muy especial por mi cumpleaños. Es éste:
 
 
 
 
 
Se  trata de un medallón de plata con el símbolo templario por excelencia; los dos caballeros sobre una única montura.
El texto está escrito en caracteres griegos y latinos Sigillum Militum Xpisti: que significa "El sello de los soldados de Cristo".
Supongo que el llevarlo colgado del cuello actúa como un recordatorio del trabajo que aún me queda por hacer.
Me hace recordar que Jacques De Molay último maestre templario, al que yo pretendía vengar de las maliciosas letras de la historia con mi novela, sigue esperando un poco de la gloria de la que se le arrebató en la hoguera..."
 
 
Tamara Dommarco
8月21日

Definiendo a mi Madre a través de los Recuerdos

"Lo que el viento se llevó, Perlita, las botellas de Norit, Manzanas, Tomate Casero, Torrijas, Un Recogedor lleno de Jazmines, Rebeca, Sonrisa, Color Rosa, Coqueta, Peinadora, Espejito, crema hidratante...
Las lecturas bajo el flexo, los patrones sobre la mesa, El Lavadero,  Un Jarrón pintado a mano,  El Aparador,  Rayos de Sol en el pelo, ¡Qué verde era mi prado!,  La Piel  más Suave...
Rosas, El abanico y las gafas de sol, Jabón de Magnolias, Máquina de coser, Gala, Esmalte de uñas , Pendientes de Plata,  el Bolsito de los Tesoros con forma de Concha y Color Rosa Palo, La Ropa fragante tendida al aire...
 El sonido de las zapatillas por el pasillo del  Patio, Las bolsas de Retales, Las Etiquetas del Nescafé, El Pastel de Piñones, Los Ojos chispeantes, El Retrato del lazo, El Cincuenta Aniversario de Bodas...
Un carnaval con Pelucas, El Domingo Rociero, El Venca, Paciencia, el Tinte de L´Oreal, Mi nombre por el Hueco de la Escalera, La Falda de Flores...
 Los cuentos en la Cocina, Las Historias del Zabal, La Regadera, El Pan para los Pájaritos, Las canciones de Raphael, La Vajilla verde de Navidad, Las tres copas de Cristal de  Colores: roja, azul y verde, Los Viajes a Alemania,  EL Palacio de Versalles, El amor profundo por los animales, La indiferencia ante el criticismo, ignorar el significado del odio, La  genuina ingenuidad..."
 
Te echo de menos, Mamá...
8月13日

Otra de Series televisivas: Mi sorpresa del verano

De todos es conocida ya mi afición por las series de televisión. Y aunque "Águila Roja" y Gonzalo de Montalbo, su protagonista, me tienen todo el verano esperando y suspirando por su vuelta, me he encontrado con una grata sorpresa los lunes por la noche en la misma cadena, la primera, que parece que está modernizando el criterio para elegir las series que emite.
"Los Misterios de Laura" me parece entretenida y divertida. Su protagonista (la actriz María Pujalte, que hacía de redactora estirada en la serie "Periodistas") me parece que está estupenda en el papel de una policía nada estereotipada, recién separada, madre de unos gemelos terribles, que trabaja codo con codo en la comisaría con un compañero yogurín.
 
 
 
María Pujalte
 
 
 
Con su ex-marido e hijos en la ficción
 
 
 
Su compañero de trabajo...
 
 
 
 
Es una especie de "Miss Marple" aficionada a la cocina, que no duda en poner contra las cuerdas a un sospechoso, acusándole esté quién esté delante. Tiene una pizca de humor que me encanta. Es una policía doméstica, quiero decir, que carece del glamour de otras protas de series de esta temática, y tiene que preocuparse por pagar la hipoteca.
Su gabardina beige,confieso, me tiene encandilada, así que este otoño creo que me apuntaré al look detective.
 
 
La gabardina de la que os hablaba...
 
 
 
Todo tiene una esencia a lo "Agatha Christie", incluso la manera de resolver los casos.También tiene un toque fino de humor que le da otro cáriz a los casos que siempre llega a resolver gracias al sentido común y a sus propias experiencias cotidianas.
Es una opción diferente para la noche de los Lunes de este acalorado verano que nos está tocando vivir.
"Los misterios de Laura" se emite los Lunes, como decía, a las 10,30 de la noche. El próximo será el tercer capítulo. Sólo se han rodado seis capítulos para esta primera temporada, pero yo auguro que tendremos más...
 
Aquí os dejo un enlace a la página web oficial de la serie:
 
                           www.rtve.es/television/misterios-laura/
 
 
 
 
8月11日

Así están los niños (these are the babies)

 
 
 
 
              Baby Boy Black and White
 
 
 
 
They´re boys and twins. Colour is almost completely black.
 
 
Girl: Black and white
 
Boy: Black, Brown and White                 
 
 
 
                                                          Parents: Coco And Lola
 
 
7月30日

Los 7 Enanitos

Desde hace tres semanas y media, tengo siete enanitos en casa: tres niñas y cuatro niños.
 
 
 
De estas dos fotos ya hace más de tres semanas...
 
 
 
 
 
Los gemelos Peter y Wendy son tricolores: marrones, blancos y negros.
Los trillizos Gordito Escalador, Luna y Vaquita son blancos y negros, como su madre Lola.
Los gemelos Bigotes y Perillas son negros con el hocico blanco.
Me paso horas observandolos, pues me los he traído de vacaciones conmigo a la Costa del Sol. Me gusta ver como se relacionan, se socializan, se pisotean, y ya con los ojos abiertos, se mordisquean jugando entre ellos.
También me dan la serenata por las noches, cuando  se despiertan muertos de hambre exigiendo su comida, que la madre ya se niega a darles por tener las tetas llenas de pequeñas marcas de afilados dientes.
 
 
 
 
 
Aquí todavía eran bebés. Ahora ya tienen uñas y dientes bien afilados.
 
 
 
Me parece mentira que la gamberra de mi perra Lola haya sido capaz de alimentarlos a  todos. Loca como ella sola, y poco cariñosa (aunque no arisca) ha sido la perfecta madre, digna de admirar, pendiente a los gimoteos de sus niños, de día y de noche.
 
 
 
Esa noche, fue luna llena, y Lola tuvo a sus cachorros...
 
Coco, el padre-abuelo de esta camada (si, ha habido incesto, Lola es hija de Coco), pasa del tema olímpicamente. No quiere un solo cachorro cerca de sus patas. Y como tiene siete años y es mi perro fiel, lo dejamos estar. Se ha ganado ya un estatus en el que tiene derecho a hacer lo que le da la gana.
 
 
 
 
Coco, con cara de no haber roto nunca un plato...
 
 
Y estos son dos de los siete enanitos, que en breve, vamos a dar en adopción...
 
 
 
 
        Este es Bigotes...
 
 
     ... Y este es Gordito Escalador.
 
 
Este verano estoy de lo más entretenida. El verano que viene ya me tocará cuidar a mi propio "cachorro"...
 
 
 
 
 
 
7月26日

Vacaciones y Lecturas

Mes de Julio. Gracias a dios que las vacaciones me han devuelto el sano hábito de la lectura. Bueno, a veces no sabría decir si sano o no, pues los libros que me enganchan pueden llegar a parecer culebrones sudamericanos de los que tanto rehuyo en las sobremesas veraniegas.
El caso es que aquí, en la casa en la que veraneo, me dejé en una estantería una colección de libros de V.C Andrews.
¡Qué curioso! Buscando una foto de Virginia Cloe Andrews para ilustrar esta entrada, me parece que ella misma es el retrato de la malvada madre de Leigh, Jillian, una de las protagonistas principales de la última entrega de la saga. Al menos, fisicamente, creo que debió inspirarse en si misma para crear al personaje sin escrúpulos, una mujer a la que solo le importaba el lujo y el mantenimiento de su juventud y belleza sobre todas las cosas.
 
 
 
Algunos ya los había leído. Otros, como el tan renombrado "Flores en el Ático" nunca llegué a terminarlo por aburrirme someramente.  
 
 
 
 
 
Pero encontré que uno había quedado en mi mesilla de noche, como una lectura pendiente que nunca llegué a comenzar. Marginado y en espera durante meses...
"Telaraña de Sueños" es la quinta y última entrega de la saga de "Los Casteel" de esta escritora, que no se sabe muy bien si escribió los bocetos de algunos de estos libros antes de morir (su familia contrató a un escritor fantasma para que, bajo su nombre, acabara los proyectos que quedaron inconclusos. Parece que algunas sagas posteriores, ni siquiera fueron ideadas por la mente de la autora que las firma. Más información  al respecto en Wikipedia).
La cosa es que este ejemplar me ha mantenido pegada a la piscina, tirada en una tumbona a la sombra de una palmera dos días y medio, exactamente el tiempo que he tardado en leerlo.
 
 
 
 
 
 
Y debido a esta necesidad de drama (el libro es bastante trágico, diría yo), y por el hecho de tener cuatro libros más de la misma colección y características, me he puesto a indagar en la red para encontrar el orden cronológico de la trama, que me tenía mareada. Es el siguiente:
 
1 LOS SUEÑOS DE HEAVEN LEIGH
 
 
 
 
 
2 ÁNGEL NEGRO
 
 
 
 
 
3 CORAZONES CAÍDOS
 
 
 
 
 
4 LAS PUERTAS DEL PARAISO
 
 
 
 
 
5 TELARAÑA DE SUEÑOS
 
 
 
 
 
Como bien acertais, he empezado por el final, con el consecuente cacao mental que trae consigo mezclar estas historias, cuyos protagonistas son miembros de una misma familia y forman genealogías bastante complejas a lo largo de diversas generaciones.
Me falta "Ángel Negro", así que si alguien lo tiene y no le importa desprenderse de él... ¡me haría un gran favor!
Ahora, seguiré leyendo por el número 1 de esta saga... ¿Cómo no se me ocurriría antes comprobar el orden correcto?
 
7月16日

A vueltas por la Red

Vergonzoso. Vergonzoso e indignante. Por lo visto, hace un par de semanas una conocida comenzó a sufrir en sus carnes la persecución en la red. No sé el tiempo que hacía que no tenía contacto con ella. Simplemente un día me di cuenta de que no teníamos nada en común, y el contacto se perdió sin más. 
 
 
El caso es que aquí servidora fue apuntada con el dedo no sé exactamente por quién; mi nombre corrió de dedo en dedo y de teclado en teclado. Incluso la destinataria de las ofensas, estoy segura, pensó entre rayos y centellas, que era yo (que no tenía otra cosa en la que ocuparme) la que  dedicaba mi tiempo a esconderme para atacar desde las sombras.
 
 
¿Qué motivo podría yo tener para hacer algo así?. Sé lo cobarde que resulta este comportamiento, sé la impotencia que se siente cuando no puedes defenderte. Lo viví en mis carnes y  por eso no lo haría nunca. No soy de esa clase de personas (zumbadas) que destinan más horas al día a estar pegada a una pantalla que a vivir una vida normal, con amigos de carne y hueso, que disfrutan haciendo blanco de sus desgracias a desconocidos a los que envidian por algún motivo.
 
 
Sin embargo, parece ser , como digo, que mientras yo andaba ocupada con problemas de la vida real, los corrillos murmuraban de tal modo, que llegué a recibir un e-mail de la interesada en el que decía "defenderme vehementemente" de aquellos susurros malévolos.
 
 
Sinceramente creo que si comenzó a hacerlo, fue después de comprobar que los comentarios dejados en su blog procedían de un lugar diferente al lugar en el que yo vivo. Pude incluso leer una entrada de su rincón que intuí, podía estar dirigida a mi persona, aunque claro, mi nombre no encabezaba el escrito, ¡al menos existió prudencia en este aspecto!
 
 
O sea, que sin comerlo ni beberlo, sin tener ni siquiera conocimiento del tema, estaba involucrada en un problema de acoso cibernético. "¿Odiadora pública? ¿Y eso que es?".
Mi conciencia está muy tranquila. Yo doy vueltas por la red, como complemento a mi vida ordinaria. Aquellas personas que me conocen no sólo por leerme o haber visto una foto mía, saben que estas acusaciones están totalmente fuera de lugar en mi caso.
 
 
Pero claro, hablar es gratis, no tienes que pagar un peaje. Sacar conclusiones erróneas, lo mismo. Acusar a inocentes entretiene, ¡Qué malos son los prejuicios!
Pedir disculpas también sale barato, pero ¡cuánto cuesta en ocasiones!.
No importa, no pasa nada. Lo único que me da ahora por pensar es quién ha podido pensar que yo tenía tan mala condición para hacer algo así... ¡sin conocerme!
 
 
En fin, que se solucione el problema pronto...
 
 
 
 
 
 
7月3日

Una Leyenda Viva... TRINI TINTURÉ

"Dentro de treinta años, las editoriales holandesas se forrarán con las reediciones de las obras de Trini. Si ahora la redacción de Penny se llena de peticiones para conocer a la artista española que se esconde detrás de los personajes de cómic, tengo claro que en unos años, estas niñas reviviran la misma nostalgia que hemos padecido en nuestro país.
 
Pero quizás algunos de los que me leeis no sabeis quién es Trini Tinturé. Aquellos que visitais mi casa sabeis que es como un museo dedicado a esta artista del tebeo catalana. 
Hace algunos años encontré por casualidad su página web, y pude identificarla como la autora de las historias de la bruja Emma con las que tanto había disfrutado en mi niñez.
 
        
        
 
 
 
 
De los mails de cortesía pasamos a hablar de temas como la reedición de sus obras y pronto llegó a las librerias el primer tomo con las historias de Emma,  con portada a todo color, preciosas, más actuales y vivas que nunca.
 
El tomo 2 llegó a las librerias cuando ya en su foro de incondicionales lo esperabamos con ansia y alegría a partes iguales.  No nos importó que fuera esta vez a color, que rompieran la línea de la colección sin ni un triste aviso.  Pero la actitud de Trini frente a ésto fue ejemplar: nunca una autora se ha acercado tanto a sus fans, dándonos a elegir incluso la portada de entre una selección maravillosa. Me siento muy orgullosa de haber podido prologarlo por expreso deseo de la autora.
 
Quizás sería importante subrayar que aunque Emma fue su obra más representativa en España, Trini ha dibujado mucho y muy bonito. Tanto, que nos es imposible a día de hoy determinar exactamente el volumen total de su obra. Trabajadora incansable, de dedos afinados, ni siquiera el paso de los años ha conseguido que sus personajes pierdan ni un ápice de su frescura original. Estoy segura de que esto se debe a que actualmente su serial "El Amor está en el Aire" está arrasando en los Países Bajos, y esta circunstancia mantiene en forma a sus lápices y artilugios de dibujo.
 
Si bienTrini es la gallina de los huevos de oro para la editorial en la que trabaja, Glénat (la editorial francesa cuya filial española está encargándose de reeditar los trabajos de Pura Campos y de ella misma); ha llegado a la conclusión de que no le salen los números y que editar el tercer tomo de nuestra colección no es rentable.
 
Mientras salen catálogos de Esther, y nos regalan bolsas (siempre de agradecer, lo cortés no quita lo valiente), nos dejan con un palmo de narices y con una colección a medio acabar.
 
Es cierto que Trini no es una señora mediática. Podríamos decir que es más bien tímida y reservada. Pero en el mundo del tebeo, lo importante son las viñetas, las imágenes, el trabajo bien hecho. La autora jamás debe eclipsar a su personaje. Y ella cumple con esta máxima.
 
Queremos completar la colección, señores de Glénat. Los señores holandeses ya saben que tienen un valor seguro guardado en la cámara de seguridad. ¡Qué pena que ustedes no se hayan dado cuenta!".
 
 
 
 
 
                                    
 
 
 
Este mes de Julio, Glénat lanza una reedición de Heidi, de Pura Campos.  Sobre estas líneas, la versión de Trini.
 
 
6月28日

Se fue el mito...

 

 

"Al niño de estas fotos le gustaba comer sólo de una manera: sentado en el sofá, mientras su padre, con el mando del vídeo vhs en la mano, daba a rebobinar cada vez que  la canción terminaba y las imágenes se congelaban.

El videoclip era "Thriller", el cantante Michael Jackson y el niño, mi marido. Menos mal que los mitos nunca mueren..."

 

6月25日

Una noche en vela...

Una noche en vela a mi me da para mucho...
Para escribir un capítulo de "La partitura del violinista" y para customizar una sudadera que era sosa aunque con buen corte. Así quedó el trabajito:
 
6月23日

Mi playa, mi verano...

¡Un día para las vacaciones de dos meses que tanto nos merecemos los maestros...!
 
 
 
 
 
 
¡Lo mejor! Embarrarse en aceite y tumbarse al sol a comer pipas...
6月4日

El profesor Barros y su lección magistral...

"Corría el año 1999. Finalmente me había decidido a estudiar para ser profesora, y allí estaba yo, en un aula magna de la Escuela Universitaria de Magisterio, participando en las jornadas de bienvenida que nos preparaban los alumnos de tercero.
La primera vez que vi al profesor Barros quedé impactada por su imágen: parecía haber salido directamente de Matrix, con su chaquetón de cuero colgandole por detrás de las rodillas. Su dialéctica era intelectualmente hablando muy interesante, pero quizás un poco agria para mi gusto. Sus ojos azules siempre bailaban al compás de su cinismo y desde el primer vistazo a su figura, supe que él y yo teníamos poco de lo que hablar.
Me había sentado al final de la clase, con tal de pasar desapercibida, pero aquello era absolutamente imposible. El color de mi pelo, rubio chillón, resaltaba de tal modo, que tan solo el haber llevado un burka por encima, me habría librado de convertirme en el blanco de sus comentarios.
Recuerdo muy bien cuando me interrogó con su lengua sarcástica:
- Supongo que llevas ese color de pelo tan horrendo debido a tu edad y a tu inseguridad en ti misma.
Me defendí con uñas y dientes, argumentando con la cabeza muy alta que aquel motivo era inexistente. Mi circunloquio duró unos diez minutos, transcurso durante el cual, rebatí con energía aquella idea suya que me pareció hiriente y fuera de lugar.
Pero hoy que cumplo los treinta, me doy cuenta de que Manolo Barros tenía razón. Hoy que ya no tapo mi color natural con potingues varios, me doy cuenta de que es cierto de que existía en aquella época esa artificialidad en mí.
Ahora comprendo lo que quería decir, y entiendo lo sabio de sus palabras, aunque éstas desataran en su día mi antipatía hacia él.
Hoy cumplo treinta, y  cuando me miro el pelo  no me encuentro canas que anuncien el paso a la nueva década. Hoy recuerdo al profesor Barros y a su lección magistral, con una sonrisa en los labios."
 
 
5月26日

Parchís y el Desengaño

Hacía tiempo que andaba acordandome de una película de Parchís que formó parte de mi infancia. No recordaba su nombre, pero sí su banda sonora, con la cual, según mi hermano, le torturé infinitas veces, corriendo tras él, cantando con voz lastimera eso de: "Díos mío ayúdaleeeeee".
El caso es que lo comenté con mi amiga Geno y me dijo que ella tenía todas las películas y bandas sonoras originales.
Tuvo a bien en enviarme una copia de "La Guerra de los Niños", pues ese era el título completamente olvidado por mí.
Todavía no he tenido tiempo de verla, pero la puse en la estantería de los favoritos, junto con los tomos de tebeos de Glénat.
La otra noche, después de un largo día de trabajo, mi marido y yo estabamos sentados viendo la tele. Hablabamos de nuestros cumpleaños, que están al llegar en el mes de junio. Comentabamos que ambos vamos a cumplir treinta, y que no nos hace mucha gracias dejar la veintena atrás.
De pronto, durante los anuncios, veo salir al grupo Parchis, cantando una cancioncilla de las suyas.
Pienso que es una casualidad, que acabando yo de recibir la película desde Asturias, vuelvan a salir en pantalla, y por un instante me digo que igual van a hacer un programa especial o algo por el estilo.
Inmediatamente después, nos ofrecen un test:
¿Cómo se llama este grupo?
¡Un concurso telefónico! (pienso en el mismo instante)
¡Pues Parchís! (gritamos al unísono los futuros cumpleañeros)
 
 
 
 
Cuando íbamos a congratularnos por nuestra rapidez de respuesta, una voz en off nos dice:
 
"Si sabes el nombre de este grupo, es hora de que empieces a cuidarte..."
¡Publicistas de las narices!
¿Hay una forma más fina de llamarnos carrozas?
¡Espero que al menos la marca del zumo que ha sacado a Parchís del baúl de los recuerdos, les pague bien por dejarnos a los niños de su época tan descolocados!
 
 
 
 
 
Por cierto, nunca me gustó el "Minute Maid" ¡Ahora menos!
5月15日

La Maldición de la Cámara de Fotos

No tengo cámara de fotos. Y estoy empezando a pensar que por este motivo, una maldición flota en el ambiente.
Mi cámara murió. Bueno, no sé muy bien que ha pasado con ella. Solo se que es una devoradora de pilas que hace dos fotos y se fatiga para no encenderse más.
Desde hace unos meses, siempre que salgo a la calle me termino lamentando de no tener una cámara a mano. Cada vez veo algo que, a mi entender, es digno de ser fotografiado, el centro de mi atención desaparece ante mi estupor.
Tengo una cruzada personal que paso a explicaros. Me encantan los edificios del siglo XIX que aún existen en mi ciudad. Éstos y los patios de vecinos, tan típicos en La Línea, están esfumandose de nuestro paisaje urbano para mi total indignación.
El otro día, sin ir más lejos, cuando terminé el trabajo me fui de vuelta a casa dando un paseo por calles por las que no suelo ir. Me fijé en una fachada preciosa. La puerta y ventanas tenían un grabado en la clave del arco en el que se podían leer las iniciales de la familia (posiblemente adinerada) que la mandó a construir.
Me quedé embobada en la acera opuesta, mirando el complicado labrado de las rejas de los balcones, y pensé que debía volver cuanto antes a retratarla.
Tan solo una semana después volví por allí. Las vallas amarillas me dieron mala espina. ¡Y me encontré con un acto terrorista ante mis ojos! La pala de la excavadora había arrasado con todo. Ni labrados, ni rejas ni nada quedaba ya de la majestuosa fachada.
Los dientes de hierro habían arrastrado muebles y recuerdos de antaño, dejando un solar seco y muerto.
¡La maldición de la que os hablaba!
Miedo tengo de poner mis ojos en otro edificio, no sea que lo gafe y me quede sin retratarlo.
Con respecto a los patios de vecinos, son algo singularmente característico de los inicios de mi ciudad.
Los había de dos plantas, más sencillos, más sofísticados, pero siempre llenos de flores y color.
Ya apenas quedan. Han dado paso a mercadonas, tiendas de poca monta y bloques de pisos sin alma ni personalidad.
Si antes la vida del linense se articulaba alrededor del pozo del patio, en dónde se compartían alegrías y penas, dónde se tendían las sábanas blancas en largas cañas, ahora casi no conocemos a nuestros vecinos y nos importa bien poco lo que sea de sus vidas.
El otro día andaba yo rumiando en voz alta todos estos pensamientos, cuando me encontré con un patio de los de antaño... ¡Y pude hacerle una foto! Por eso sé que la maldición no caerá sobre él...
 
 
 
  Este es uno de los pocos patios de vecinos que aún conserva su belleza...
 
 
 
 
 
    Este patio está en mi calle. Sólo queda un vecino por desalojar. Esto es lo que se ve desde mi azotea.
    Decenas de familias y una carpintería convivían tras sus muros. Un vecino vendía cortes de helado a peseta. Ya no queda apenas nada.
    La hierba crece salvaje entre sus ruinas.